Roberto Castillo

Roberto Castillo Iraheta (1950-2008)

Narrador, filósofo y ensayista.

Murió el 2 de enero de 2008 a la edad de 57 años. Como sucede con muchos de los grandes, se fue antes de tiempo. Parodiando la descripción que él hiciera de Tivo, el inolvidable personaje de su novela, El Corneta, de Roberto se podría decir: “Contrario al espíritu del país, pendenciero y revoltoso, siempre fue hombre de sentimientos reposados, hablar suave, eterno aspirante a bailador…”. Y es obligado agregar que fue una de las mentalidades más brillantes y reflexivas que iluminaron la oscura década de los ochenta, cuando pensar y escribir era un oficio de alto riesgo.

Además de incansable y excepcional trabajador de las letras, fue catedrático de Filosofía en la UNAH por más de veinte años, donde no escatimó esfuerzos para compartir su acervo cultural con sus alumnos. Maestro como pocos, nunca se dejó atrapar por la soberbia que aqueja a algunos que se precian de mucho saber, y siempre enarboló la bandera de la tolerancia y el respeto. Sabía enseñar porque sabía escuchar y observar.

 Editorial Guaymuras le debe mucho a Roberto Castillo. Él fue miembro fundador de esta casa editorial, donde imprimió su talento de diversas formas: en la revista Alcaraván, de cuyo consejo de redacción formó parte; en sus publicaciones El

Corneta, Subida al cielo y otros cuentos y Figuras de agradable demencia, que revitalizaron la narrativa hondureña y fueron obras fundacionales en el catálogo de Guaymuras. También fue el coordinador del primer consejo editorial, y codirigió la empresa en los años difíciles de 1984-85.

Su vida y las letras Realizó estudios de Filosofía en la Universidad de Costa Rica. En 1984 ganó el Premio Latinoamericano de Cuento Plural, de México, con el cuento “La Laguna”. En 1986 obtuvo el segundo lugar para cuentos inéditos, en el concurso auspiciado por el Ateneo Cultural de Buenos Aires, Argentina. En 2002, con el ensayo El siglo que se fue, ganó el Premio Centenario de José Carlos Lisboa, Academia Mineira de Letras, Brasil. Recibió el Premio Nacional de Literatura Ramón Rosa en 1992.

Codirigió, junto a Rigoberto Paredes, la revista Imaginaria, en Tegucigalpa. En 1985, la revista norteamericana Chasquí tradujo al inglés su novela El Corneta, bajo el título de Tivo, the bugler. Fue antologado en Los Centroamericanos (Alfaguara, 2002) y en Cuentos hondureños (Editorial Popular, 2005). OBRA. Cuento: Subida al cielo y otros cuentos (1980); Figuras de agradable demencia (1985); Traficante de ángeles (1997). Novela: El corneta (1981); La guerra mortal de los sentidos (2002). Ensayo: Filosofía y pensamiento hondureño (1992); El siglo que se fue (2004). Su cuento, “Anita la Cazadora de insectos”, fue llevado al cine por el director Hispano Durón en 2002; y otro de sus cuentos, “Celene y los espejos” fue realizado como corto cinematográfico por Roberto Adriano, en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN). Honduras ha perdido a uno de sus mejores hijos, pues, sin duda, alguien con el talento y la calidad humana de Roberto Castillo no nace todos los días.

Roberto donó su biblioteca a La Universidad Nacional Autónoma de Honduras, institución que  rinde un merecido reconocimiento a este admirable intelectual  hondureño al inaugurar  el 13 de febrero de 2013  la Colección Roberto Castillo Iraheta como parte de la Colección Hondureña del Sistema Bibliotecario de la UNAH.

Fotografía recuperada de; presencia.unah.edu.hn

Entre sus obras cabe destacar Subida al cielo y otros cuentos (1980), El corneta (1981), Figuras de agradable demencia (1985), Traficante de ángeles (1996), La guerra mortal de los sentidos, su segunda novela (1996).   Del siglo que se fue es el título de la recopilación de sus mejores ensayos filosóficos, artículos literarios y crónicas, publicado en el 2005. En el 2007 se edita el libro de cuentos La tinta del olvido.

Cuento: Subida al cielo y otros cuentos (1980); Figuras de agradable demencia (1985); Traficante de ángeles (1997). Novela: El corneta (1981); La guerra mortal de los sentidos (2002). Ensayo: Filosofía y pensamiento hondureño (1992); El siglo que se fue (2004).

Su cuento, “Anita la Cazadora de insectos”, fue llevado al cine por el director Hispano Durón en 2002; y otro de sus cuentos, “Celene y los espejos” fue realizado como corto   cinematográfico por Roberto Adriano, en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN).

El Corneta (Argumento)

Tivo es un pintoresco personaje que, desde pequeño, vive distintas situaciones que lo convierten en blanco de burlas y chistes. Sin embargo, nada logra doblegar su espíritu bonachón. El protagonista de esta historia, de andar pausado y corazón noble, hace hasta lo imposible por vivir una vida libre de tareas y responsabilidades, por más que el destino se empeñe en imponérselas.

De tanto que hace, se percibe conocido y familiar. Es por eso que esta novela ha tenido amplia aceptación entre todo tipo de público, principalmente entre jóvenes.

De tanto que hace, se percibe conocido y familiar. Es por eso que esta novela ha tenido amplia aceptación entre todo tipo de público, principalmente entre jóvenes.

  • Género: Novela, picaresca
  • División: Cuatro partes
  • Lenguaje: Sencillo
  • Narrador: Tercera persona

Según Edward Waters Hood;

“Se puede decir que El corneta ha sido la novela hondureña más popular hasta la fecha. Han aparecido siete ediciones, y todas se han agotado. Es un libro de texto en los colegios y universidades hondureños, y goza de gran popularidad entre el público lector del país. Según el autor, el éxito editorial de su libro se debe a dos cosas: “Por un lado, es una especie de viaje simbólico por Honduras: se recorre, en una rápida visión, una serie de elementos que son muy de Honduras. Por otro lado, su lenguaje es bastante directo; es también muy representativo del habla hondureña sin que por eso sea un lenguaje provincialista” (128). Añade Castillo que “es un libro que identifica fácilmente a cualquier lector, independientemente del nivel cultural que tenga, con lo narrado en él” (128).

Aunque estoy de acuerdo con todo lo afirmado por el autor, me gustaría señalar tres aspectos literarios de El corneta que hacen de esta breve narración una joya literaria. El primero es la utilización e inversión del formato de la novela picaresca en este texto. El segundo es la inversión de la simbología cristiana. Y el tercero es la relación que se puede establecer entre la novela y la situación de los intelectuales hondureños durante los años ochenta y la vida de Tivo, el protagonista de la novela. Antes de discutir estos tres elementos del texto, sería útil resumir la acción y estructura de El corneta para los lectores no familiarizados con la novela. La primera parte de El corneta presenta la vida de Tivo, un muchacho del campo. Nace en el seno de una familia numerosa y pobre. Como muchos hondureños, tiene que hacer de todo en la vida para sobrevivir. Tiene un hermano menor, Juvencio Charancaco, que le hace la vida imposible, metiéndolo en líos que terminan por alejarlo de su familia y de su pueblo. Decide dirigirse al norte del país en busca de una vida mejor. Desgraciadamente, durante el viaje es reclutado la fuerza en una redada de las fuerzas armadas. La segunda parte de la novela cuenta las dificultades que enfrenta Tivo como recluta militar. Siempre lo castigan los oficiales porque tiene la costumbre de quedarse dormido en todas partes a todas horas. Recibe tanto abuso verbal y físico que termina enfermándose, casi al punto de entregar el alma. En este estado, los médicos militares le aplican choques eléctricos, que sólo exacerban su estado agónico. En el delirio, se le aparece el padre Manuel, el párroco de su pueblo, para atormentarlo con la posibilidad de pasar una eternidad en el infierno. Milagrosamente, se recupera de la enfermedad, pero sigue recibiendo castigos por su comportamiento. Un día, en un episodio misterioso que nunca se explica, Tivo les salva la vida a un oficial y a otro soldado. De la noche a la mañana, Tivo es un héroe y empieza a recibir un trato preferencial de parte de los oficiales. El comandante regional hasta promete concederle un deseo en reconocimiento de su heroísmo. Tivo le pide la baja, y el oficial no puede negársela. En la tercera parte de la novela, Tivo abandona la vida militar, dirigiéndose otra vez al norte. Llega en un camión a Puerto Cortés, donde encuentra trabajo como guardián de “la norteña”, una pensión de baja categoría, donde trabajan muchas mujeres de la mala vida. Ellas se burlan de Tivo y le hacen la vida imposible hasta que él se enoja y les devuelve las bromas. Cuando ocurre una muerte en el bar de la pensión, todos quieren que Tivo sea testigo del incidente aunque no ha estado presente ni ha visto nada del incidente. Otra vez Tivo se ve forzado a abandonar una situación adversa para él. Logra encontrar otro trabajo, esta vez como mil usos en un prostíbulo de alta categoría. Desgraciadamente, la madama de la casa, quien llega a ser la protectora de Tivo, se muere de una enfermedad incurable. Otra vez, Tivo tiene que irse a otra parte. Vaga por el norte del país, y, poco a poco llega a Tegucigalpa, la ciudad capital de Honduras.

En Tegucigalpa, Tivo descubre la vida difícil de los pobres urbanos. No puede encontrar trabajo, pero le gusta andar por las calles y subir las colinas para ver desde los altos la ciudad grande. Tiene problemas con la policía y es detenido dos veces. En la cárcel descubre cosas que no ha visto antes. Entre los detenidos hay tres grupos: los reos comunes, los políticos y los homosexuales. Al final de la tercera sección del libro, Tivo hace un repaso de su vida y recuerda todos los problemas que ha tenido. En la cuarta parte de la novela, se presenta un narrador en primera persona, un habitante de Tegucigalpa que habla de la vida de Tivo. Según lo contado por este narrador, la vida de Tivo, un personaje insignificante, parece haber cobrado proporciones épicas, aunque nuestro protagonista sigue en la pobreza, haciendo de todo para sobrevivir. Al final de esta sección, el narrador describe un enfrentamiento entre un muchacho y varios soldados que intentan detenerlo. El muchacho logra escaparse de la emboscada”.

Hood continúa haciendo una comparación entre Tivo y el Lazarillo de Tormes;

“El primer aspecto de El corneta que quiero examinar es la apropiación de Roberto Castillo del formato picaresco, específicamente el del Lazarillo de Tormes. Este parentesco literario se anuncia con los dos epígrafes al principio del texto, uno del Lazarillo de Tormes y otro del escritor salvadoreño Salarrué (Salvador Efraín Salazar Arrué [1899-1975]). El epígrafe de Lazarillo de Tormes son las primeras palabras del prólogo de su autor anónimo: “Yo por bien tengo que cosas tan señaladas, y por ventura nunca oídas ni vistas, vengan a noticia de muchos y no se entierren en la sepultura del olvido, pues podría ser que alguno que las lea halle algo que le agrade”, y a los que no ahondaren tanto les deleite”. Estas palabras, en el contexto de El corneta, nos hacen pensar en cuestiones de marginalidad literaria y social. Y la cita de Salarrué, “Pero, al mismo tiempo era, –a pesar de su negrura– blanco de todas las burlas”, presenta el tema de la discriminación racial contra la gente como Tivo de aspecto indígena que tiene mucha importancia en la novela. El

Corneta es aproximadamente de la misma extensión que Lazarillo de Tormes. A diferencia de la primera novela picaresca, publicada en 1554, la novela de Castillo se divide en cuatro partes o capítulos. Sin embargo, ésta es fiel al modelo en que narra distintos episodios de la vida de su protagonista. Aunque, a diferencia de Lazarillo, Tivo, el protagonista inocente de El corneta, mantiene su sencillez o ignorancia hasta el final del texto y nunca se corrompe como Lazarillo. Su éxito, y diferencia, está en sobrevivir con su carácter intacto. Tivo no es listo como Lazarillo; aunque es ingenuo, tiene buen corazón. Ante los abusos e injusticias su respuesta es maravillarse ante ellos y aguantarlos. La respuesta en El corneta a las injusticias de la sociedad se da con el joven que aparece al final del texto, quien bien podría ser el hijo de Tivo. A diferencia de Tivo, el muchacho, que parece ser idealista, inteligente y muy fuerte, logra evadir ser reclutado por los soldados. Se da a entender que él sí representará un reto para el sistema social injusto.

El segundo aspecto de la novela que quiero discutir es la utilización e inversión de algunos símbolos del cristianismo. El título del texto se puede relacionar con varios episodios de la Biblia. En “Números, 10”, por ejemplo, Dios le habla a Moisés, ordenándole a mandar a hacer tres trompetas de plata que serán utilizadas para congregar a su gente, para servir de alarma y para anunciar la guerra. En El corneta, el título podría representar el anuncio de que las cosas andan mal en el país. Tivo aprende todos los toques requeridos por la tropa, pero siempre se duerme cuando debe tocar el instrumento. También es interesante notar que el primer antagonista de la novela, el atormentador de Tivo, es su hermano menor Juvencio Charancaco (JC), quien tiene gran fama de pescador en el pueblo, y quien en el texto lleva a Tivo al río a enseñarle a pescar. Tivo, el personaje inocente y de buen corazón, tiene miedo de meterse al río y nunca aprende a pescar. Esta curiosa inversión (la identificación del hermano terrible con Cristo) contribuye a la crítica de la iglesia en el texto como opresora del protagonista. Hay una descripción al principio del texto que hace recordar las genealogías bíblicas. Se refiere a la gente que vivía en la casa de Tivo como “un gentío que iba desde padres e hijos hasta una complicada redes de generaciones, y Tivo sólo era uno de tantos puntos que se cruzaban entre ellas” (Castillo, 1989: 13).

Publicaciones y premios

Obra

Cuento

  • ”Subida al cielo y otros cuentos” (1980)
  • ””La laguna”, 1984.
  • ”Figuras de agradable demencia” (1985).
  • “El hombre que se comieron los papeles”, 1986.
  • ”Traficantes de ángeles” (1990).

Novela

  • ”El corneta” (1981).
  • ”La guerra mortal de los sentidos” (2000).

Ensayo

  • ”Filosofía y pensamiento hondureño” (1992).

Premios

  • 1984. Premio Latinoamericano Plural en México.
  • 1986. Segundo lugar en el Certamen del Ateneo Cultural de Buenos Aires.
  • 1991 recibió el Premio Nacional de Literatura “Ramón Rosa”.
  • 2002, Premio “Centenario de José Carlos Lisboa” (género ensayo, categoría de temas libres), Academia Mineira de Letras, Brasil, por “Del siglo que se fue”, libro de próxima aparición.

Bibliografía

www.guaymuras.hn

presencia.unah.edu.hn

Histounah.blogs Blog

Castillo, Roberto, 1989: El corneta. 9ª edición. San Salvador: Editorial Alfaguara.

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