María Eugenia Ramos Suazo

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BIOGRAFIA

María Eugenia Ramos nació en Tegucigalpa, Honduras, el 26 de noviembre de 1959. Ha publicado Porque ningún sol es el último, poesía (Ediciones Paradiso, Tegucigalpa, 1989);  Yo, tú, ellos, nosotros. Apuntes sobre la praxis poética y vital de Clementina Suárez, ensayo (PNUD, Tegucigalpa, 2002); y Una cierta nostalgia, cuentos (Ediciones Guardabarranco, 2000; Editorial Iberoamericana, 2010). Ha participado en numerosos encuentros literarios, entre ellos, la serie anual de Encuentros de Escritores Chiapas-Centroamérica y México-Centroamérica (Chiapas, México, 1992-2000), “América Latina, Tierra de Libros” (Roma, 2010), FIL Guadalajara (2011) y el Primer Encuentro de Narradores “Centroamérica cuenta” (Granada, 2013).

Su obra ha sido incluida en las antologías de poesía: Poésie Hondurienne du Siècle XX (Ediciones Patiño, Ginebra, 1997, edición bilingüe francés-español), Honduras, mujer y poesía (Guardabarranco, Tegucigalpa, 1998), Puertas abiertas. Antología de la poesía centroamericana (compilación de Sergio Ramírez, Fondo de Cultura Económica, México, 2011); y de cuento: Antología de cuentistas hondureñas (Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 2003), Pequeñas resistencias 2. Antología del cuento centroamericano (Editorial Páginas de Espuma, Madrid, 2003), Puertos abiertos. Antología del cuento centroamericano (compilación de Sergio Ramírez, Fondo de Cultura Económica, México, 2011) y Centroamérica cuenta (edición bilingüe francés-español, Editorial L’atinoir, Marsella, 2014).

En 2011 participó en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México, como una los“25 secretos literarios mejor guardados de América Latina”, seleccionados por un comité de escritores, editores, críticos y lectores de la región.

Su poesía está reunida en su libro: Porque ningún sol es el último.

En el poema Retrato, habla claramente de su padre y así mismo lo expresa:

RETRATO

En este país

vive un viejo de ochenta años,

enfermo, casi sordo,

lleno de rituales y de afectos.
Con su andador de niño

va de su cuarto al comedor,

pelea con su mujer y con las nietas,

va al patio, regresa.
Desde su escritorio

sueña con un país mejor,

el verdadero,

se conmueve, se indigna

y con la furia de su espera

lanza páginas en llamas

contra los enemigos de la patria.

En su poema Ausencia, refiere que es autobiográfico, ya que tuvo que salir del país, por razones políticas y familiares (en la época de los 80) y sentía nostalgia por su tierra.

AUSENCIA

Alguien se fue

y dejó todos los cuadernos

abiertos en la página 21,

servidos el café

y los frijoles

en la mesa,

caliente

la cama sin hacer,

el perro

esperando su comida,

una cita de amor

puesta a secar en la ventana

y en los vacíos del ropero

el olor de los sueños.

 

Se pueden observar algunos signos en su poema Elegía: cuadros emocionales, como la depresión,

ELEGÍA

Aunque sea igual que siempre

y quisiéramos decirle a un ser humano

“hermano, te amo tanto”

cuando ya no puede escucharnos;

aunque la impotencia nos convierta

en árboles vacíos

igual que si un rayo nos tocara,

quién sabe cuánto tiempo

andaremos buscando,

regando los rincones

como si esperáramos

que germinen semillas,

hasta que un día

nos deslumbre la certeza

de que ellos están vivos

y nosotros somos los muertos.

Una cierta nostalgia es el título del libro de cuentos de la escritora hondureña María Eugenia Ramos (segunda edición, Editorial Iberoamericana, 2010; la primera edición es del año 2000).

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Compacto y mesurado libro que incluye once cuentos, de los cuales varios han sido antologados: Pequeñas resistencias 2, Enrique Jaramillo (Madrid, 2003); Antología de cuentistas hondureñas, Jessica Sánchez (Guatemala, 2005) Antología de cuentistas hondureñas, Willy Muñoz (Tegucigalpa, 2003).

Ocho de los once cuentos están muy bien planteados y escritos, tienen elementos en común: lo fantástico, los sueños, los espejos, la noche, la soledad, la incomunicación.

En El vuelo del abejorro

La acción transcurre de día. Sobrio y bien condensado, controla su eficacia con un cierto acento policial. Bien podría ser un sueño. Hay una transposición en progreso, una dualidad musical y visual: un espejo roto.  

Para elegir la muerte

Es un cuento fantástico que rompe los moldes de la realidad, pero al mismo tiempo es perfectamente cotidiano (recordemos Las fases de Severo, de Cortázar). Cuento sorprendente que rompe un estereotipo pero perfectamente cuadrado en la realidad. En una sociedad consumista también hay una oportunidad para elegir la muerte. El final se da en otra realidad que se abre más allá de una puerta, en la que bien cabría una constelación de estrellas o un pelotón de fusilamiento.

 

Entre las cenizas 

Nos cuenta una variante de la fábula de la Cenicienta. Es un sueño dentro de un sueño. “En cuanto suba a su caballo olvidará siempre esa noche” (p. 41). Solo basta que el príncipe despierte ahora, pero nunca lo hace: un ejercicio de la asimetría de los sueños. ¿Y si el príncipe despertase y Cenicienta estuviese dormida? Es un sueño en ambas vías, luz verde para ambos. Lo idílico realizado es la coincidencia de los sueños. Pero en el cuento siempre hay una luz roja que prohíbe el encuentro del príncipe y la princesa.

 

La partida

Es un cuento sin ambages, en el que nunca sabemos qué pasa. Solo hay pincelazos de los protagonistas. Muy llano y con un final que sin rebuscarse produce honda impresión. James Joyce escribía cuentos similares: sin excesos y con finales sugerentes y no definitivos. (Uno de los cuentos mejor logrados, por su sobriedad).

 

La otra

Es el recurrente desdoblamiento usado por muchos escritores, un nuevo espejo. Nos recuerda Lejana, de Cortázar, pero también esa desintegración emocional y física que se derrama en Una rosa para Emily, de Faulkner, y esa otra fabulación tremendista y gótica de Carlos Fuentes, en Aura.

El círculo

Es también una búsqueda circular, espejos y sueños. Una realidad que no es realidad, una incomunicación fáctica y subliminal, lo inexplicable como asunto del pan y el café a las siete de la mañana. Nos recuerda el cuento Mudanzas, de Cortázar, en el que todo el entorno va cambiando lentamente. Solo que aquí el cambio es inmediato, sin preámbulos, muy a lo Kafka, sin explicaciones, sin exordios, directo pragmatismo bostoniano y laconismo espartano.

 

Una cierta nostalgia

Una reflexión en primera persona de alguien que busca a los otros, pero que también espera vehementemente que otros lo busquen a él. Aquí el caso es un linde entre los muertos y los vivos; no hay adornos, ni personajes de primer plano, ni escenarios.

Hay tres cuentos más que por diversos motivos están debajo de la factura de los cuentos antes reseñados.

Domingo por la tarde

Es un cuento que sin duda está bien escrito, pero que desentona con los otros. Es legítima la denuncia social. Pero es un cuento que está escrito con una temática diferente y con un lenguaje estrictamente realista y e insinuándose en el costumbrismo; y, sobre todo, escrito con otra disposición mental.

 

El viaje es un buen cuento, pero se queda corto en su final, resulta muy lineal; hay mejores maneras de plantear lo mismo desde un punto de vista literario. Y deja limitada las posibilidades de encontrar un final que, sin traicionar lo que se dijo, estuviera a una mayor altura ficcional.

 

Los visitantes Es un tema muy interesante para fabricar un relato de alto nivel. Pese a que Helen Umaña considera que este cuento está muy sentimentalizado (lo reseña como “adherencias sentimentales”), hay otra consideración desde la construcción técnico-literaria que va más allá del lenguaje sentimental, la autora nos da demasiadas explicaciones, por lo que resulta un cuento demasiado externalizado.

 

Este libro contiene once cuentos de pulcra factura y de una fuerza expresiva que emana del aparente distanciamiento con que se cuentan las historias que, evitando la reiteración de patrones realistas, barajan las cartas de los simbólico y alegórico, especialmente eficaces cuando se abordan temas feministas. Este conjunto de cuentos devela la problemática de la mujer y la pareja, poniendo sobre el tapete el papel del objeto sexual y aniquilamiento personal a que el sistema somete a la mujer. El tema feminista se aúna al tema político con un elemento imaginativo que conecta con la literatura de ciencia ficción.
(Helen Umaña, Tomado de Editorial Guardabarranco)

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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