Galel Cárdenas

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Él tiene su autobiografía y de ella sacamos los datos más importantes:

  • Nací  en San Pedro Sula, departamento de Cortés, el 10 de agosto de 1945. Provengo de una familia modesta, formada por un profesor de educación primaria y un ama de casa.
  • Mi madre, María Amador, oriunda de Intibucá, estudió hasta el sexto grado, de ella recuerdo el misterio del realismo mágico propio de los pueblos rurales. Sus cuentos de aparecidos, de leyendas sobre los ríos y montañas donde habita el duende, y existen lugares encantados, aún resuenan en mi recuerdo de la época.
  • Mi madre siempre fue idealista, manejaba proyectos ingenuos sobre el comercio demasiado familiar, casi íntimo, en los cuales me involucraba, por ejemplo mandarme a vender con mi prima Carmen Cárdenas, semitas y espumillas a los campos bananeros de Olanchito y Arenales.
  • Flores, frutos, rezos, hogueras, comidas típicas, días de guardar, asistencia los domingos a la iglesia, sacerdotes, beatas, rosarios, nueve días de rezo, en fin, toda una tradición que se queda pegada al corazón y a la memoria como una segunda piel plena de identidad nacional.
  • Mi padre Dionisio Cárdenas, fue un maestro muy reconocido por sus colegas de la década del 40 y del 50, fue compañero del profesor Víctor F. Ardón, Víctor Cáceres Lara, Eliseo Pérez Cadalso, Rafael Bardales y más tarde fue compañero de Rafael Pineda Ponce, de la profesora Socorro Amador, Salomón Sosa, Hipólito Morel, Nicolás Urbina, doña Adela de Urbina, Saúl Zelaya Jiménez.
  • Es decir fue amigo de una pléyade de hombres que vivieron la época de las ideas de José Vasconcelos, José Enríquez Rodó, Ricardo Rojas, Rafael Martínez Arévalo, etc. Eran las ideas de un magisterio que propugnaba el nacionalismo como fuente de identidad nacional o sea la latinoamericanidad.
  • Es por esa razón que mi padre llevó a la práctica tales ideas, al grado de colocar nombres con sentido histórico, a sus hijos: Galel, Honduras, Sinergia y Quxabel. Tradición que hemos conservado familiarmente.
  • Gracias a esta práctica siempre nuestra familia fue considerada rara en las colonias donde vivimos, nos apodaban la casa de los nombres raros.
  • A la edad de doce años escribí un poema que resultó un éxito en la escuela Luis Landa de Siguatepeque, siempre me pedían recitarlo en los actos cívicos. El tema del poema era el árbol.
  • Mucho tiempo después, ya un joven adulto, experimenté el primer verdadero amor, que fue prohibido ya que la musa era una mujer casada. Tuve un tórrido romance, inolvidable, su marido estudiaba en Europa, ella tenía dos hijos, fue la primera mujer que escuchó mis poemas primitivos sobre el amor; parte de esa historia se encuentra en la novela De la oscuridad a las brasas. Es mi homenaje a Luisa L. Carías quien un día en medio de besos, abrazos, y entrega total, expresó que miraba en mi poesía una potencialidad que había de ser afinada.
  • Estudié el profesorado en letras. Con mis pocos conocimientos de literatura comencé mi carrera como escritor, recuerdo haber ganado no menos de dos veces el premio de poesía al interior de esta institución. Mis maestros fueron Andrés Morris (español), Julio Escoto, Julián Lanza, Leslie Castejón, Delia Ondina Pineda. Mis compañeros de generación fueron Roberto Zapata, lingüista, Ramón Hernández, lingüista, Nery Víctor Quiñónez, profesor de letras, Juan Antonio Medina, ensayista.
  • Siendo estudiante de la Escuela Superior del Profesorado obtuve el Segundo Lugar de Poesía Centroamericana en Quetzaltenango, Guatemala (1970). Conocí en esa oportunidad a Rafael Góchez Sosa, un poeta salvadoreño de Santa Tecla, muy amoroso y solidario.
  • Conocí en esa época a María Teresa Alvarado con la cual me casé y procrié dos hijas Dafne Ixtab y Nicté Orfalís. Después de haber sido director del Instituto Mateo Molina de Pespire, estudié en Bogotá (1977) la licenciatura en Filosofía y Letras, con especialidad en literatura. En mi estadía por aquella bella ciudad hospitalaria, concursé a nivel universitario nacional y obtuve el primer lugar de poesía colombiana universitaria, con el texto “Puerta de Golpe”. El libro nunca fue editado. Algunos antólogos me incorporaron en sus libros de poesía como poeta colombiano.
  • En 1982 el Sitraunah publicó mi libro de poesía “Poemas en Nicaragua y otras partes”, mismo que constituyó un doble homenaje, primero a la revolución sandinista y segundo a mi hermana Quxabel Cárdenas, alias, Comandante Carolina, guerrillera en esa época del Frente mencionado.
  • En 1986 obtuve el premio latinoamericano de poesía “Rubén Darío”, otorgado por el ministerio de cultura del gobierno nicaragüense sandinista. El libro premiado se titula “Pasos de animal grande”, el jurado de este premio fueron los escritores Roberto Morales, Jorge Luis Oviedo, y Gioconda Belli. En ese mismo año me separé de mi primera esposa.
  • En 1988, obtuve el premio de poesía Juan Ramón Molina, a nivel Centroamericano, otorgado por el ministerio de cultura del gobierno hondureño, con el libro “Sendero abierto y Luminoso”, mismo que nunca fue publicado por las autoridades correspondientes.
  • Luego me casé con Silvia Vásquez Cubas con quien he procreado dos hijos Galel Yaxkín y Dayra Ixek. Puedo expresar que con este matrimonio pude enhebrar el hilo del oficio de narrador, por alguna razón que desconozco. Es por eso que publiqué en 1992, el libro de cuentos “La sangre dio una sola vuelta”; la novela “Zona Viva” en 1993; el cuento largo “Llama de todos los poros” en 1994.
  • Helen Umaña publicó en el año 2005 su “Panorama crítico del cuento hondureño”, en cuya introducción mencionó mi ensayo metodológico sobre las generaciones hondureñas, que había sido presentado como ponencia en el “Primer Simposio de Literatura Hondureña”, como el único acercamiento científico y válido para realizar un recuento generacional del proceso de formación de la literatura hondureña.
  • Entre 1994 y 1996, dirigí la investigación sobre literatura oral chortí, y pude darme cuenta de la lucha agraria que la zona indígena campesina libra. No puedo dejar de mencionar a un gran amigo antropólogo Lázaro Flores, porque gracias a su trabajo in situ pude conocer estos personajes que ahora toman vida en la novela.
  • Tengo una anécdota sobre la rápida presentación del libro en el seno de II congreso escritores centroamericanos celebrado en Tegucigalpa, en agosto del presente año., resulta que frente al público dediqué la lectura de uno de los capítulos a una pareja de escritores guatemaltecos, sobre todo por que parte de este fragmento se desarrollaba en Guatemala, sin embargo, por la premura y tensión del acto, leí otro capítulo, que era completamente erótico. Me contaron mis amigas, las escritoras Soledad Altamirano y Yadira Eguiguren, que la escritora centroamericana lloró por la vergüenza que le ocasionó el texto, ya que ella pensó que todo el público la miraba y criticaba por su relación clandestina con su pareja.
  • Esta anécdota es un vivo ejemplo del poder de convicción que tiene un texto, por un parte, y por otra, pese a la ficcionalidad de la literatura, a veces la realidad y la invención estética pueden conmocionar a un lector.
  • De mi vida académica puedo expresar que mi núcleo de trabajo fundamental ha sido mi cargo de profesor titular de la UNAH, a la cual ingresé en 1977.
  • Desde que inicié este extraordinario trabajo de la enseñanza de la literatura y la lingüística en el nivel superior, traté siempre da ofrecer lo que mejor podía hacer.
  • De esta manera, por ejemplo, junto con otros profesores, que espero recordar a todos, nos incorporamos en la transformación del Departamento de Letras. Lo primero que realizamos fue proponer la creación del bachillerato y la licenciatura en letras junto compañeros como Atanasio Hérranz (español), Roberto Zapata (lingüista), Rigoberto Paredes (poeta y docente), Ramón Hernández (lingüista), Manuel Salinas (literato), Rubén Berríos (narrador y docente).
  • Mucho tiempo después fundé la Maestría en Literatura Centroamericana, en 1998, el 30 de noviembre.
  • Así mismo fundé el Premio de Literatura otorgado por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, en 1992, denominado Premio Nacional de Literatura José Trinidad Reyes, cuando fue directora de Extensión Universitaria, la Doctora
  • Fundé con Rigoberto Paredes el taller de Literatura Mano de Obra (1990) perteneciente al Departamento de Letras, mucho tiempo después fundamos con Fausto Maradiaga el Taller de Poesía Edilberto Cardona Bulnes, 2005.
  • Creamos el Recital Itinerante de Poesía que llevamos a Comayagua, Siguatepeque, Progreso, Tela, Ceiba, Olanchito y Juticalpa, asistieron los poetas José Luis Quesada, Adán cautelar, Efraín López, Fausto Maradiaga, Oscar Amaya, entre otros.
  • A partir de 1990 fundé la Editorial Argos que lleva editados aproximadamente unos treinta títulos de literatura hondureña, latinoamericana y universal.
  • He sido presidente de la UNIÓN DE ESCRITORES DE HONDURAS (UEH) misma que fundamos con Rigoberto Paredes y Oscar Amaya, 1994.
  • En el año 2009, fundamos la UNIÓN DE ESCRITORES Y ARTISTAS DE HONDURAS, del cual he sido su presidente y que organicé junto a César Lazo, Jorge Miralda, Samuel Trigueros, Rebeca Becerra.
  • Entre los años 2007 y 2009 fui asesor del Presidente Manuel Zelaya Rosales en materia del discurso político y retórico, hasta el momento en que fue defenestrado por la oligarquía hondureña, los militares y políticos fascistas.
  • Escritor en múltiples vertientes: poesía, ensayo, novela y cuento, entre sus libros destacan Poemas en Nicaragua y otras partes (poesía, 1981); Pasos de animal grande(poesía, 1986); La sangre dio una sola vuelta (cuentos, 1991);  Zona viva (novela, 1991); Fiebre sin fin (novela, 1999); Estación madura (poesía, 2002); De la oscuridad a las brasas (cuento, 2006); Tiempo de frío (cuentos, 2004); Pared del agua (novela, 2008); Días de la palabra (poesía, 2006); Poesía de vanguardia  de Centroamérica (ensayo, 2007), y Hacia una guía metodológica generacional de la literatura hondureña (ensayo, 2011).

 

 

Reseña de su libro La Sangre Dio Una Sola Vuelta

  • Este es el primer libro de cuentos. Se trata de una propuesta de temas que tienen que ver con la literatura testimonial. Es un libro de cuentos que fue escrito para recordar la década de la seguridad nacional que fue una época de represión muy fuerte contra el pensamiento revolucionario. El centenar de desaparecidos de la época está emparentado con esta obligación de escritor comprometido políticamente.

 

 

Elementos de identidad

  • En su autobiografía menciona algunos elementos que desde su infancia y juventud le inculcaron sus padres: “Flores, frutos, rezos, hogueras, comidas típicas, días de guardar, asistencia los domingos a la iglesia, sacerdotes, beatas, rosarios, nueve días de rezo, en fin, toda una tradición que se queda pegada al corazón y a la memoria como una segunda piel plena de identidad nacional”.
  • Galel Cárdenas es uno de los principales personajes que influyó en la transformación de la carrera de Letras.
  • Tiene mucho amor y pasión por la literatura

 

Bibliografía

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