Santos Juárez Fiallos

Reseña biográfica

Poeta, narrador y periodista. Nació en Comayagüela, Distrito Central, el 8 de julio de 1916 y murió en Tegucigalpa en el 2005. Estudió Magisterio y se graduó de Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional. Profesión que ejercería a la par de una función periodística.

Como profesional

Fue Jefe de Redacción de la revista “Tegucigalpa”, director del semanario “El Tiempo” (1951) y director del Diario “Prensa Libre” (1954). Fue miembro fundador de la Asociación de Prensa Hondureña y del Pen Club de Honduras, en cuyas directivas ha fungido como Secretario durante varios períodos. Residió  en Tegucigalpa y es colaborador de diversos suplementos literarios. Se le otorgó el Premio Nacional de Literatura Ramón Rosa en 1990.

Como persona:

Según testimonio de Nery Alexis Gaitán Santos Juárez Fiallos era un gran conversador, además de ser  un gran conocedor de la literatura universal e historia de Honduras, vivió en su juventud la dictadura de Tiburcio Carías Andino. Hombre sabio y entregado a su familia, a su esposa con la cual procreó siete hijos, algunos de los cuales han destacado en el campo de la medicina. Padre amoroso y ejemplar.

Obra publicada e inédita:

 CUENTO: Los Alegres Años Veintes y Otros Cuentos Hondureños, Tegucigalpa (1989), El Fugitivo (inédito).

POESÍA: Sólo es el Viento Amada (1982), Cincuenta Sonetos (2004), en la Revista de la Academia Hondureña de la Lengua, No. 10, enero-junio. NOVELA: La Posada del Gato Pardo (inédita).

ENSAYO: La Vida de Adolfo Zúñiga (inédito).

 TEATRO: Motivo Familiar (s. f.).

Sus inicios

Desde niño leía los cuentos del español Saturnino Calleja. Eran unos libritos de unas treinta páginas, para deleite de jóvenes que aún estaban en la escuela primaria, aunque también los disfrutaban los que no estaba en la escuela. Cuando finalizaba la enseñanza de la primaria, leía las historias fascinantes del italiano Emilio Salgari,  intercambiaba con compañeros que tenían las mismas aficiones, esas fueron las historias que lo hicieron aventurarse a escribir cuentos tan originales que lo  identificaron (Gaitan, 2011).

Según Nery Alexis Gaitán en  1937 empieza a publicar sonetos y algunos relatos de corte fantástico en revistas y periódicos, en donde emplea la superposición de planos, el desdoblamiento de los personajes, en donde sufren la tortura del alma esperando con paciencia el instante del resarcimiento, etc., haciendo uso de técnicas propias de la psicología, lo que deja entrever influencias de variada naturaleza desde Freud hasta Joyce, Kafka y posiblemente Borges, abriendo así una brecha en el criollismo que impera en esta época; don Santos seguirá publicando paulatinamente sus trabajos en las décadas siguientes, desafortunadamente su caso es aislado y ningún otro narrador cultivó en ese momento nuevas técnicas narrativas ni abordó otro tipo de temas. En lo que respecta a don Santos no culminó una obra narrativa constante en su momento, lo que hubiera universalizado el cuento hondureño en esta década gobernada por el regionalismo o criollismo; será hasta 1989 cuando publique su primer libro de cuentos: “Los Alegres Años Veintes y Otros Cuentos Hondureños”. (Gaitan, El cuento psicológico en Honduras , 2011)

Revistas y fechas en las que publicaba sus cuentos

1963 “El milagro”, Honduras Literaria, núm. 3, mayo-junio, año 6, págs. 2-3.

1964 “Demasiado tarde”, Honduras Literaria, núm. 7, enero-febrero, año 7, págs. 7-8.

1965 “La mujer en el ómnibus”, Presente, núm. 10, mayo, año 2, págs. 9 y 11.

1965 “El hombre que no quería hablar”, Presente, núm. 16, noviembre, año 2, págs. 3-4 y 10.

1967 “Cuento de Navidad”, Extra, núm. 20, marzo, año 2, págs. 57- 58.

1967 “El talento”, Extra, núm. 29, diciembre, año 3, págs. 59-69.

1968 “La doble pena”, Extra, núm. 37, agosto, año 4, págs. 67-681.

1969 “El hombre que no quería hablar”, Extra, núm. 43, febrero, año 4, págs. 59-60.

1969 “El hombre de la americana”, Honduras Ilustrada, núm. 45, abril, año 5, pág. 2.

1970 “La muerte viajaba en coche” (inédito), Extra, núm. 55, febrero, año 5, pág. 59.

Sus espacios

Expresó a Gaitán en una entrevista:

“Antes de la década de los años cincuenta del siglo pasado, los narradores se ocuparon del ambiente rural. Les apasionaban los temas  bucólicos. Antes que pensar en la urbe, pensaban en el campo.  Muchos literatos se cansaron de tales ambientes, y pensaron que la  ciudad serviría mejor al estudio de esos millones de almas que pueblan  las metrópolis. Lo antedicho explica por qué mis cuentos son urbanos”

Sus temas

Según él mismo no era ninguno particular, y todos en general. Sostuvo que el tema no surge porque el autor decida: Hoy va a tratar de la solidaridad, de la honradez o la codicia; o de los siete vicios y las siete virtudes. El tema es impredecible, surge en la mente en un instante y cuando se logra conformar el relato, puede suceder que el mismo autor, el lector o el crítico, busque la casilla donde ser ubicado.

Características de su obra narrativa

Como todo buen cuentista, don Santos filosofaba sobre el género y su efectividad, concepciones que se hacen evidentes en sus escritos él declara que no debe haber exceso de personajes en el cuento. No se parará en fruslerías, se debe ir al grano, sin digresiones, sin fatigar la atención. El cuentista llevará de la mano al lector, y éste no ha de ver lo que ignoren los protagonistas.

El autor llevará su secreto, sin mostrarlo, en el puño y como un mago moderno, en el momento propicio del final, podrá descubrirlo, colmando así las expectativas de quienes buscan en las letras las emociones que otros hallan en el estadio, en el circo o en los cosos taurinos.

No se insistirá en lo obvio, ni se subestimará la inteligencia del lector. Debe discurrir el relato con naturalidad, en que lo extraordinario no parezca chocante ni traído de los cabellos.

En fin, más que por reglas determinadas que deba seguir el cuentista el éxito de un cuento ha de juzgarse por el interés que concita la lectura del mismo, y sentir al final remembranzas de morosas esencias. El verdadero cuentista nunca es un cronista o informador del humano devenir. Tampoco es un trabajador social o encuestador, ni testigo de cargo.

La generación criollita estaba en su apogeo al iniciar Juárez Fiallos su producción. Si en algo coinciden la mayoría de los cuentistas de estas generaciones es en el tema de la violencia que siempre estuvo presente, éste se aborda a partir de un enfoque determinista; cierto aire naturalista aflora en los relatos de hombres borrachos que se vuelven asesinos  (Oviedo, 2000:10).

El mayor acierto en la narrativa de Santos Juárez Fiallos es haberse apartado del regionalismo imperante, más allá de la violencia y del entorno campestre. La obra de Juárez Fiallos se caracteriza porque en primer lugar la ambientación es citadina, los personajes se mueven en el entorno de la urbe; y, en segundo lugar, porque están enfrentados a conflictos de carácter personal, íntimo o en un entorno familiar que les genera ansiedad, angustia, ira o dolor. La acción en los personajes está encaminada a resolver una situación de corte interior, al tratar de justificar o condenar determinado hecho ocurrido o relacionado en sus vidas. Vale decir que es imprescindible acercarse a ellos para conocer sus motivaciones, las cuales reflejan una condición de naturaleza personal y no general.

Los temas abordados reflejan preocupaciones y situaciones existenciales, que tienen más que ver con la condición humana en general que con conflictos sociales o políticos. Lo anterior abrió una brecha en el regionalismo, y esta experiencia narrativa desemboca en la descripción de los tortuosos caminos de la psiquis humana.

Para describir situaciones que reflejen determinado proceder, sobre todo en lo característico a determinado rasgo psicológico particular como es evidente en algunos de sus personajes, Juárez Fiallos recurre a la psicología, se nutre de las corrientes del pensamiento en boga que estudian el comportamiento humano. Asimismo recurre a las lecciones de los grandes maestros del género.

Por el ambiente  de estos cuentos observamos que Santos Juárez Fiallos se ha nutrido por una parte, de las lecturas científicas de Sigmund Freud, Carl Jung y por otra, por las influencias literarias de la nueva narrativa argentina: Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato y Julio Cortázar. Técnicamente los cuentos están bien estructurados. En ellos se emplean nuevas técnicas como la ambigüedad, el desdoblamiento, la introspección, la superposición de planos y el monólogo interior, que colocan a Santos Juárez Fiallos en la vanguardia de la narrativa hondureña.

A nivel temático, Santos Juárez Fiallos consolida y define el cuento sicológico en Honduras, ya iniciado anteriormente (aunque con rasgos todavía no muy bien delineados) por Arturo Martínez Galindo (SOMBRA, 1940) y en el campo novelesco por Arturo Mejía Nieto (LIBERACION, 1940). Santos Juárez Fiallos crea pues un tipo de cuento nuevo, urbano, donde analiza y plantea los problemas y preocupaciones de una clase media.  (Juárez Fiallos) incorpora una visión renovada en el quehacer narrativo especialmente porque la problemática de sus historias se ubica en un ámbito urbano. La construcción de una anécdota interesante con un final sorpresivo, lo humorístico, el detalle que recoge la cotidianidad de la existencia y el relato de matices sicológico-fantásticos son aspectos dominantes en su obra.

Estamos frente a una obra que refleja inquietudes existenciales o cotidianas. Umaña plantea que en  ninguno de los cuentos, observamos los laberintos propios de la introspección o el monólogo interior, caminos usuales del cuento sicológico. Tampoco cuando el narrador es omnisciente  mediante la técnica de la comprensión sicológica se advierte el análisis de la obra

Quizás a nivel formal, el cuento psicológico de Santos Juárez Fiallos no transite por los usuales caminos del género, pero sí es indudable la motivación y el conflicto interior que abraza a los personajes. Todo esto con un lenguaje bien estructurado y con una capacidad narrativa sorprendente. La estructuración de sus cuentos deja entrever un gran dominio de la técnica a nivel formal y temático; el uso de la primera persona es muy acertado. Su narrativa tiene el mérito de haber sido novedosa en un momento en que el relato hondureño se había anquilosado en el regionalismo.

Los alegres años veinte y otros cuentos hondureños.

Esta obra es un conjunto de cuentos, que en su mayoría ya se habían publicado a lo largo de los años en periódicos y revistas. Es el compendio de la obra que Santos Juárez Fiallos fue elaborando a través de las décadas en donde se encuentra a un narrador con talento y con pleno sentido del oficio, “con un perfecto dominio del género narrativo”,  según Manuel Salinas.

El dato no proporcionado u omitido, una situación usual pero con una intención determinada, o lo ambiguo, siempre está presente en estas narraciones. En el relato que abre el libro “Sacrificio por la ciencia”, narrado en primera persona, nos encontramos con un viajero que ha llegado a Europa (recuérdese lo acertado de la locación, más allá de lo bucólico) en pos de alguna aventura.

El cuento “Un extraño en el Espejo” deja muchos elementos dignos de análisis. Los hechos, como si se tratara de un cuento de Poe, suceden más que en el ambiente en la cabeza del personaje.

Argumento: Elio Ruíz ve por la televisión que la policía persigue a un tipo. Se sienta con dolor de cabeza en la cama frente al espejo, pero se da cuenta que no es un espejo, es una ventana y quien es Lorenzo Vélez, el hombre que busca la policía, mantiene un diálogo con él para mantener la calma hasta que viene la policía, le ponen una camisa de fuerza a él y se lo llevan. No se sabe si es un complot o está loco.

Personajes: Lorenzo Vélez y Elio Ruíz.

Ambiente: Barrio distanciado del centro de la ciudad.

Posición social de los personajes: Clase media

Tiempo: Cronológico – breve.

Consideraciones: Es el cuento de SJF una ruptura con los demás de su época, primero porque se olvida del campo, luego deja de escribir sobre el campesino pobre o el rico hacendado.

Cabe decir es que una constante en la obra de Santos Juárez Fiallos. Que realmente hizo un tipo de cuento muy distinto.

 

Su obra como poeta.

De su obra poética se puede decir que está marcada por la formalidad, desde el mismo momento en que decide trasmitir su poesía a través de sonetos, evidencia la tendencia al formalismo, quizá alejándose un tanto de la vanguardia el boga por esas épocas. Aunque también tenemos claro que la poesía hondureña tiene un encanto por el Modernismo y el Romanticismo del cual Santos Juárez no se escapa. (Murra, 2013) No se puede definir como una poesía psicológica, tal cual se hace con su obra de narrativa. Para muestra un poema:

 

Pequeño Canto

Bajo la noche de Tegucigalpa

se enreda la poesía como hiedra

el silencio es rosa que se palpa

y se afirma el contorno de la piedra

La luna sobre el filo de Azacualpa

desmadeja su ovillo de hilandera,

 cuando emerge sin par Tegucigalpa

vestida con su traje de cantera.

Y al verla del Picacho, de repente

se me antoja muchacha adolecente,

-más ingenua tal vez Comayagüela-,

Que pensando quizás en una cita,

va llevando abstraída a su hermanita

tomada de la mano hacia la escuela”

Son comunes las siguientes figuras literarias:

Símil : “Se enreda la poesía como hiedra”

Metáfora “El silencio es rosa que se palpa”   

                  “Desmadeja su ovillo de hilandera”

Epíteto : “Vestida con su traje de cantera

               : “Más ingenua tal vez, Comayagüela”

Personificación: “Que pensando tal vez en un cita

Estas figuras nos indican que se trata de una poesía sencilla, que busca describir. En cuanto al tema se puede decir que es la ciudad, animándola con una personificación. Es su poesía quizás menos compleja que su cuento, que tiene giros muy parecidos a los de Mauppasan.

Elementos de identidad nacional en la obra de Santos Juárez Fiallos.

  • A pesar de hacer un cuento lejos del costumbrismo de la época, Santos Juárez Fiallos no deja de reflejar al menos la realidad, ya no tanto el paisaje hondureño

 

  • Rompe con los esquemas, al menos literarios del escritor de la época.

 

  • No se puede decir que recurra a los valores de identidad.

 

  • Es una obra, como en la de muchos escritores hondureños que se aliena del escenario político, a pesar que algunos lo ubican en la “Generación de la dictadura”

 

  • No tiene como personajes al prototipo que tiene el hondureño en el colectivo.

 

Bibliografía

Gaitan, N. A. (2011). El cuento psicológico en Honduras . Tegucigalpa : Perseo .

Gaitan, N. A. (2011). Etrevista a Santos Juárez Fiallos . En N. Gaitán, El deliro de contar (págs. 18-32). Tegucigalpa .

Murra, D. E. (15 de Agosto de 2013). Otros sonetistas hondureños . La Tribuna .

Por Josué Álvarez

 

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