Eliseo Pérez Cadalso (1920-2001)

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Sus padres fueron Gustavo Cadalso Flores y María Pérez Vega. Se graduó en la Universidad Nacional en 1946, realizando estudios avanzados en Colombia y Brasil. Diputado al Congreso Nacional (1948-1954), Consejero de Estado (1954-1956), Embajador en El Salvador, Nicaragua, México y España.

Miembro de la Comisión Legislativa que preparó las primeras leyes laborales de Honduras (1950-1951), los proyectos de Reforma Penal (1954), la autonomía universitaria; miembro de la Comisión Jurídica Nacional encargada de laborar la legislación civil, penal, administrativa, comercial y laboral (1969-1972), Ministro de Relaciones Exteriores. En el Congreso auspició legislación referente a los derechos políticos de la mujer así como la creación de los Premios Nacionales de Arte, Literatura y Ciencia, en 1949. En 1977 se fue conferido el Premio Nacional de Literatura Ramón Rosa. De 1971 a 1973 fue Director del diario La Prensa (1971).

Premios:

  • Álvaro Contreras del Colegio de Periodistas de Honduras
  • Paulino Valladares de la Asociación de Prensa Hondureña

Obra:

Cuento: Ceniza (1955), Achiote de la Comarca (1959), El rey del tango (1964), Hondón catracho (1974)

Poesía: Vendemia (1943), Jicaral (1947)

Ensayo: Guillen Zelaya en el neo-modernismo de América (1950), Voces de Bronce (1951), Poesía y muerte en el camino de Martí (1953), Valle, apóstol de America (1954), La dieta de Chinandega y sus proyecciones político-jurídicas (1959), Habitante de la osa, vida y pasión de Juan Ramón Molina (1966), Precursor indigenista José Cecilio del Valle (1980).

De acuerdo a Manuel Salinas.

“El cuento criollista se consolida… a través de sus máximos representantes Víctor Cáceres Lara, Eliseo Pérez Cadalso y Alejando Castro. A analizar sus cuento observamos que la mayoría de ellos tienen como marco espacial de sus historias narrativas, el campo, la aldea, el caserío, la finca, la hacienda, el pueblo, son cuentos rurales que plantean fundamentalmente una temática agraria; sus personajes son prototipos muy bien caracterizados, social, cultural e ideológicamente, y que en el texto conducen la historia central y alrededor de los cuales giran las demás acciones narrativas… son personajes auténticos, humanos, tomados de la realidad y que representan la visión del mundo del hombre del campo, con sus esperanzas y sus frustraciones, con sus aspiraciones e ideales de redención, pero estos personajes también simbolizan una visión trágica de la vida. Fatídicamente son acorralados por el medio social y las fuerzas dominantes que los lleva inexorablemente a transgredir la ley por situaciones de supervivencia y a realizar actos de violencia irracional que los conduce a la autodestrucción sin halito de salvación individual y social. Pérez Cadalso también critica y plantea en sus textos una variedad de temas y problemas vinculados a la vida del hombre del campo como por ejemplo el latifundio, las manipulación política, el abuso de poder de las autoridades locales, la corrupción política y administrativa, las guerras civiles partidistas, el machismo y el alcoholismo del campesino, la violencia oficial, el sistema penitenciario, la incultura y el analfabetismo, por lo tanto esta no es una simple literatura folclórica y colorista como se ha querido afirmar, sino que es una denuncia, critica de los problemas sociales, que secularmente ha padecido el campesino hondureño.”

La identidad

En Pérez Cadalso el elemento de identidad se encauza a presentarnos al campesino, a esa vida que hasta ahora sigue siendo incomprendida. Su labor diplomática y periodista es parte de la clase social a la cual pertenecía, lo cual sigue siendo parte de una identidad hondureña. Sus narraciones tratan de acercarnos al campesino, no sin antes pasar por su ojo observador, su trabajo ensayístico nos presenta a grandes personajes como Juan Ramón Molina y José Cecilio del Valle con ello quiere apuntar a la personalidad como simbolos de hondureñidad en los personajes mencionados.

El Rey del Tango y otros relatos

Compuesto por ocho relatos, con cuentos como “Peces de colores” y “El poso de malacate” publicados en colecciones anteriores, incluye seis nuevos cuentos que oscilan entre el criollismo y enfoques literarios más avanzados, alejados del mimetismo realista.

En “Peces de colores” el protagonista visualiza la vida animal en términos humanos y busca a Wiri-Wondra, un pez capaz de ejecutar fascinantes danzas y con la que, según dice, ha establecido una comunicación maravillosa. Dejando la situación en el reino de la ambigüedad, el autor omite toda referencia a un estado de enajenación. Y es el lector quien va cayendo en la cuenta que el protagonista, probablemente, padece esa extraña locura.

En “Balas cruceadas” de temática náhuatl, el hijo de un hombre es asesinado da muerte al animal en el cual se encarna el victimario; para lograr su propósito ha usado balas marcadas con una cruz. En “Camotillo” presenta un caso de envenenamiento; al final, todo es una pesadilla del protagonista.

Los cuentos restantes se apartan de la línea criollista. En “El rey del tango” el autor trabaja el mito de Carlos Gardel. Los problemas regionales se volatizan y el enfoque es cosmopolita, abierto a panorámicas ofrecidas por las grandes ciudades colombianas.

“También la Coco se ha ido” desarrolla un drama de amor y celos entre dos mujeres cuya voz llega desde regiones de ultratumba. En “La catarata”, la problemática se sitúa a nivel de la conciencia humano, llena de extrañas fantasías de amor y muerte, síntomas o efectos de trágicas formas de locura. En “Dos guitarras”, un gitano es juzgado por haber dado muerte a su esposa porque no era virgen el día de la boda. En este relato, la solución realista se elimina totalmente y el autor, sin explicaciones y en contra de la lógica del derecho, deja que la música argumente a favor del acusado; hábilmente, queda en el aire la idea de la extraña fascinación de los gitanos.

Conclusión

No se puede encasillas a Pérez Cadalso dentro del criollismo por reducción del alcance de su obra. Este autor sucumbe a la fuerza que emana de la narrativa de la tierra. Sim embargo, también recogió inquietudes que ya encaminaban la narrativa hondureña hacia nuevos derroteros. Con timidez, los indicios presentes, en sus cuentos permiten colocarlos en una línea de transición que, aunque fuertemente aferrada a la narrativa tradicional, vislumbro formas nuevas del decir.

Bibliografía:

Argueta, Mario. Diccionario de Escritores Hondureños (1998)

Mejía, Marta Luz (2004) Eliseo Pérez Cadalso.

Umaña, Helen. Panorama crítico del cuento hondureño.

 

 

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