Froylán Turcios

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Biografía


Nació en 1874, en la ciudad de Juticalpa, departamento de Olancho, una de las zonas ganaderas más ricas de Honduras. Muere de un paro cardiaco en San José, Costa Rica, el 20 de noviembre de 1943. Sus restos son trasladados a Tegucigalpa, donde posan en el cementerio general.

Hacendado que había hecho capital exportando vacas a Cuba y doña Trinidad Canelas Cabrera, señora de mucho aprecio en la ciudad de Juticalpa, procreó doce hijos, y murió a la edad de 36 años, este suceso le trajo mucha desgracia a la familia, pues el padre no pudo recuperarse de dicha pérdida y falleció cuatro años después, lo que produjo la ruina económica para aquellas distinguidas personas. Turcios tuvo la fortuna de pertenecer a una acomodada familia de hacendados, a pesar de la “ruralidad” que rodeaba a las haciendas, el poder económico le permitió a las familias gozar de un estilo de vida cuyo patrón más importante era el europeo y, sobre todo el francés; por ello desde niño tiene contacto con elementos procedentes de otras culturas: pianos, muebles, joyas, formas de vestir, libros, música… que habría de marcar su vida para siempre.

Turcios nace en proceso de modernización


Después de la Independencia de Centro América en 1821, la inestabilidad política y las guerras internas no dejaron en paz a las pequeñas naciones del istmo. El proyecto de la federación centroamericana, que nació de su es de la independencia, solo sirvió para enfrentar las sociedades de la región.

Derrotado el proyecto de Federación Centroamericana, tuvieron que transcurrir treinta y cuatro años ara que en honduras se dieran por primera vez un proyecto de nación. Fue en 1876, cuando los liberales hondureños aprovecharon la coyuntura política en Centro América y tomaron el poder para realizar una serie de transformaciones sin precedentes en el país. Dos intelectuales estuvieron al mando de la modernización del Estado hondureño: Marco Aurelio Soto y Ramón Rosa, el primero como presidente y el segundo como ministro general. Se conocieron en Guatemala donde ambos habían estudiado derecho.

Producción cultural en Honduras a mediados del Siglo XIX


La producción cultural hasta mediados del siglo XIX, fue poco menos que exigua. El primer periódico de             Honduras fue La Gaceta del Gobierno (1830), el primer libro publicado apareció en 1836, y el primer diario que se publicó, el Diario de Honduras, no vio la luz pública hasta 1891. Las noticias de Europa y de otros países sudamericanos llegaban a través del periódico de Panamá. En 1857, el viajero inglés William Wells observaba que la mayoría del pueblo hondureño estaba sumido en la ignorancia y en la superstición.

Infancia, estudios y trabajos


Froylán comienza sus estudios elementales en la escuela de la maestra María de Jesús Mejía y los termina en el establecimiento dirigido por el educador cubano Francisco de Paula Flores, al que Turcios recuerda con respeto.

Desde su temprana infancia fue muy estudioso. A los nueve años de edad ya era un lector entusiasta de Julio Verne, Balzac, Dumas, Hugo y muchos otros autores. En la biblioteca de su padre, quién tenía también esa misma afición, encontró gran parte de los libros que siempre le entusiasmaron.

Cuando agotó esta fuente bibliográfica, no tuvo dificultades en solicitar libros prestados a los amigos de su familia.

Él cuenta esta anécdota: “un domingo iba distraído por una calle, y al pasar frente a los balcones de la casa del licenciado Pedro Rivera Bustillo me detuve, mirando, en el fondo de un cuarto, un armario-escritorio de cristales repleto de libros empastados. ¡Qué sorpresa! ¿Pero cómo pudo escaparse a mis búsquedas incesantes aquel magnífico tesoro? Mi corazón latió fuertemente”. No soportando más la tentación, Froylán entró a la casa y le solicitó algunos libros a su propietario, quién conociéndolo a él y a su familia, no vaciló en prestárselos.

A partir de 1885 inicia Turcios los estudios secundarios en distintos establecimientos de Tegucigalpa. Cuando el patrimonio familiar estaba casi en cero, con el objeto de proseguir su aprendizaje, busca un empleo. En 1893 comienza a publicar con asiduidad sus primeros versos y algunos cuentos breves, utilizando para ello las páginas de El diario de Honduras, cuyos directores, Alberto Zúñiga y Juan María Cuellar, le brindan apoyo con ese fin. Turcios por tanto no hizo estudios superiores y no existe seguridad de que haya concluido los secundarios. Es considerado uno de los intelectuales hondureños más importantes de principios del siglo XX.

Hombre de vasta actuación pública fue Ministro de Gobernación, diputado del congreso nacional, y delegado de Honduras ante la Liga de las Naciones de Ginebra. Dirigió el diario “El Tiempo” de Tegucigalpa y fundo las revistas El Pensamiento (1894), Revista Nueva (1902), Arte y Letras (1903) y Esfinge (1905), entre otras Realizó una férrea labor de defensa nacional denunciando la política del Gran Garrote implementada por los Estados Unidos en las regiones centro americana y caribeña. Turcios inició en Honduras en el siglo XX el género del cuento.

Fue un cuentista de finos rasgos preciosistas, inclinado a los temas violentos, que elaboró sus relatos como filigranas estilísticas. Sus textos en prosa, se caracterizan por la pericia en las tramas, el valor exacto y a la vez ornamental de las palabras y los finales inesperados que marcaron luego buena parte del género en América Latina. Dirigió revistas literarias como Ariel y Esfinge y realizó numerosos viajes.

Inscrito en la huella del modernismo, publicó libros donde entremezclaba verso y prosa, conforme el modelo de Rubén Darío, entre los cuales figuran Mariposas (1894), Renglones (1899) y Tierra materna (1911). Se le deben asimismo las novelas Annabel Lee (1906), El vampiro (1910) y El fantasma blanco (1911), los volúmenes de narraciones Hojas de otoño (1905) y Cuentos del amor y de la muerte (1930), y las misceláneas Prosas nuevas (1914) y Páginas de ayer (1932).

Turcios representa la figura más importante de Honduras, desde la última década del siglo XIX hasta las tres primeras décadas del siglo xx, es decir, el tiempo que abarca el esplendor modernista hasta su definitivo ocaso. Escribió más de diez libros, entre poesía, narrativa y prosa, y dirigió las revistas literarias y políticas más importantes de su tiempo en Honduras.

Contexto histórico


Febrero de 1893, dos caudillos liberales se habían levantado en armas contra el presidente Ponciano Leiva: Policarpo Bonilla y Terencio sierra. Leiva deposito provisionalmente la presidencia en su ministro de Guerra Rosendo Agüero, pero este solo resistió dos meses y le paso el mando a Domingo Vásquez. Bonilla y Sierra contaban con el apoyo de Jose Satos Zelaya, líder del reformismo liberal y presidente de Nicaragua. El gobierno de Vásquez declaró la guerra a Nicaragua y este fue el pretexto que sirvió a Bonilla para servirse de la ayuda de fuerzas militares nicaragüenses.

La invasión sucedió de inmediato. Más de diez mil soldados comenzaron la marcha hacia Tegucigalpa. La lucha fue cruenta y el 22 de febrero de 1894, después de un sitio que duro varias semanas, el ejército hondureño-nicaragüense entre en la capital del país. Policarpo Bonilla quedó instalado como presidente provisional.

Vásquez fue exiliado en costa rica. Para esta época hacer literatura era consideraba una actividad marginal al lado del periodismo y la política.

Es el final del siglo XIX y Tegucigalpa se había convertido en el centro económico y cultural más importante del país, debido al auge de su economía minera, que había sustituido a la decadente economía ganadera, como lo demuestra la ruina económica de la familia Turcios-Canelas.

En 1899 Policarpo Bonilla crea una candidatura única para cederle el poder a su más firme aliado, el general Terencio Sierra. Con el gobierno de Sierra se abre una nueva era para el país: la de las concesiones a las transnacionales bananeras: ya Soto lo había iniciado con las compañías mineras. Según el historiador Pablo Yankelevich: «EI gobierno de Sierra abrió el siglo XX en Honduras con la política de concesiones estatales a las empresas bananeras. En efecto, en 1902 entregó la primera concesión al estadounidense William Streich, quien recibió en arrendamiento cinco mil hectáreas de tierra en la zona costera de Omoa»:”. Un año después el banano pasó a representar el 42% de las exportaciones en Honduras.

Gracias a una publicación en el Diario De Honduras hecha por Juan Ramón Molina, que hizo que Sierra se sintiera aludido, fue condenado a picar piedras en la construcción de la cantera del sur.

La publicación de la Nueva Revista tiene como objetivo la enseñanza del arte, dejando los asuntos políticos de lado. Al finalizar el periodo de Sierra, se convoco a elecciones y Manuel Bonilla resultó vencedor, pero el Congreso Nacional nombró presidente a Juan Ángel Arias. Bonilla respondió con levantamiento de armas, una guerra civil, donde ni la poesía ni la prosa más refinada pueden contener la sangre que vuelve a manchar el territorio hondureño, y así llega a su fin esta revista. Y así Turcios cambio las letras por las armas y se suma a la revolución que llevará a Manuel Bonilla al poder, que solo necesito dos meses para deponer a Arias, cumplió sus cuatro años en el poder.

La consigna “monroísta” sirvió de aval para justificar las intervenciones políticas y militares norteamericanas en América Latina y sobre todo en Centroamérica, lo que para 1906 era bastante conocido.

Una disputa fronteriza entre Nicaragua y Honduras provoco una nueva guerra, y el 25 de marzo de 1907 tropas nicaragüenses ocuparon Tegucigalpa. Turcios abandonó la capital esa misma mañana, y salió con rumbo a El Salvador.

A Bonilla lo sucede Miguel R. Dávila, con la autorización de este Turcios fundó el diario Iindependiente El Heraldo, solo duró un año (1909-1910), con la publicación de un artículo sobre el imperialismo yanqui, enfureció al gobierno y así llego a su fin esta empresa. Considerado enemigo acérrimo del gobierno se fue a Nicaragua a unirse a las filas revolucionarias del ex-presidente Manuel Bonilla.

En 1909 Estados Unidos otorgaría un “leonino empréstito” que serviría para pagar la deuda que Honduras tenia con los bancos ingleses, que entre 1867 y 1870 había recibido 27 millones de libras para la construcción del ferrocarril interoceánico. Después de un convenio para que Honduras pagara la deuda, los acreedores estadunidenses exigían un control total de las rentas aduaneras de Honduras por parte de los Estados Unidos. Se firmó en 1911 y luego fue desaprobado.

El Partido Nacional del general Manuel Bonilla rechazó este convenio, argumentado que la aprobación de dicho acuerdo encaminaba al país a convertirse en un proyectado de norteamericano. Por la fuerza Bonilla toma el poder, siendo Turcios coronel, con ayuda del acaudalado judío Samuel Zamuray, en pago por el favor, Manuel Bonilla le cedió la cuenca de Cuyamel. Así nació la Cuyumel Fruit Company.

Y lo que Bonilla defendió con la mano izquierda para que los banqueros norteamericanos no se adueñaran de las rentas aduaneras de Honduras, lo entregó con la mano derecha a las compañías bananeras. Como bien señala Marvin Barahona: «fue la primera vez que un partido vendía el país a una compañía extranjera para obtener un éxito político».

Bonilla muere el 21 de marzo de 1913, y el gobierno queda en manos de Francisco Bertrand. Este nuevo mandatario asigna a Turcios dos importantes responsabilidades: director de la Tipografía Nacional y director del diario semioficial El Nuevo Tiempo. Al tener en sus manos una imprenta del Estado, el escritor crea Esfinge, en las páginas de esta revista desfilaron con poesía y prosa, nombres tan ilustres como: Gabriele D`Annuzio, Dante Gabriel Rossetti, Edgar Allan Poe, Oscar Wilde, Juan Ramon Jimenez, Juan Ramon Molina, Alfonso Guillén Zelaya, entre otros.

La Primera Guerra Mundial acabó con Esfinge, las noticias se poblaron de información sobre la guerra.

La expansión económica y política de los Estados Unidos, fortalecidos después de la Primera Guerra Mundial, no encontraba fronteras en Latinoamérica, y la revista Hispano-América se nutria de artículos que llegaban de muchas revistas y periódicos del continente. La única condición: la defensa de los países latinoamericanos.

EI 7 de febrero de 1923 los cinco países (Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala y Costa Rica) suscriben definitivamente en Washington el nuevo Tratado de paz y Amistad, conocido como Tratado de Washington, cuya base establecía la estabilidad política y el desarrollo económico de la región a través de la no intervención y el no reconocimiento de gobiernos surgidos de golpes de estado'”

Froylan Turcios, desde Hispano-américa lanzo duras críticas a este pacto. Un artículo de esta revista que fue reproducido en Repertorio Americano (1919-1958), una publicación antiimperialista de Costa Rica dirigida por el escritor Joaquin Garda Monge, decía en uno de sus fragmentos:

“Tenemos el deber imperativo, dentro de la amplia órbita del derecho y la libertad, de oponernos, con todas las fuerzas de nuestro patriotismo, a la aprobación por el Congreso, no de todos los Pactos de Washington, sino del que lleva firmas norteamericanas que son humeantes marcas de fuego sobre nuestra piel de hombres libres y de los artículos que, en algunos de los otros, laceran nuestra autonomía.”

Este artículo apareció publicado por primera vez en junio de 1923, todavía en septiembre de ese año el Pacto no habla sido ratificado por el Congreso de

Honduras. Sin embargo, el gobierno norteamericano, se servía de este Tratado para presionar al gobierno hondureño de López Gutiérrez para que regulara el proceso eleccionario del país. Y otra vez Turcios reacciona, con una breve nota que lleva por título a grandes letras:

 “PROTESTA”

“Protestamos enérgicamente por esos incalificables abusos de la fuerza bruta. Repetimos, por la centésima vez, que Honduras es un país libre, soberano e independiente; tan libre y soberano como los Estados Unidos, y no tiene por que acatar órdenes o instrucciones de un país extraño. . . “

Honduras fue el primer país en violar el tratado de 1923. Tiburcio Carías Andino obtuvo la mayoría de votos en las elecciones generales, después de muchas discusiones el 31 de enero López Gutiérrez asume la dictadura, y con esto se inicia otra guerra civil.

Se origina la guerra civil en 1924, a raíz de las disputas electorales entre el Partido Liberal y el Partido Nacional, y que provocó la intervención militar de los Estados Unidos en Honduras.

López Gutiérrez utilizo todos los medios para permanecer en el poder, forzar la ruptura del orden constitucional, y, seguido, instalar un gobierno de facto, que sería presidido por el Consejo de Ministros. Hicieron lo posible para que Carías no asumiera el poder. Las fuerzas de Carías Andino se sublevaron y desde la frontera de Nicaragua atacó al gobierno, Vicente Tosta y Gregorio Ferrerra lograron controlar la zona norte. En este caos Estados Unidos rompe relaciones con López Gutiérrez, 200 marines desembarcaron en el puerto de Amapla y llegaron a Tegucigalpa el 19 de marzo. El mismo día del arribo de los soldados Turcios llamó a una reunión del Consejo de Ministros solicitando “una inmediata protesta contra el ultraje hecho a Honduras”.

El 28 de abril se firma el Pacto de Paz, designando como presidente provisional al general Vicente Tosta. Ese mismo día los marinos norteamericanos abandonaron el país.

En 1925 sale bajo la dirección de Turcios la revista Ariel con la que propone trabajar dos cosas: la difusión cultural y la exaltación del patriotismo para levantar la moral de un país recién salido de una guerra civil.

Volviendo al tema del préstamo, en 1925 se había llegado a un acuerdo, el banco estadounidense asumió el pago de la deuda, a cambio de recibir el 3 por ciento de todas facturas consulares por la importación de mercaderías hondureñas. Turcios estaba en completo desacuerdo ya que esto ponía en peligro la soberanía del país. El tema de un préstamo por parte de los Estados Unidos a Nicaragua había dejado convertido a este último como un “maniquí vacío”.

El conflicto nicaragüense por el poder, Adolfo Días es ratificado en la presidencia. Sandino al mando de 400 hombres decide emprender la lucha armada, en contra de las tropas norteamericanas en suelo nicaragüense. Sandino que conocía a Turcios lo nombre su representante internacional. Turcio servía de enlace para el envío de armas y de hombres que se sumaban a las filas guerrilleras de Sandino. El gobierno de Miguel Paz Barahona da un duro golpe a la campaña de Sandino, decreto la clausura de Ariel, la revista que tanto había ayudado a la causa de Sandino, y Turcios indignado lo llamó: “representante del imperialismo yanqui” al doctor Paz Barahona. Después de muchos conflictos la relación entre Sandino y Turcios se rompió. Con Vicente Mejía en la presidencia Turcios parte a Francia como Cónsul General de Honduras en París, luego fue delegado de Honduras en la Asamblea de la Sociedad de Naciones (hoy Naciones Unidas) en Ginebra.

La crisis de los años 30 se refleja a través de la empresa bananera, con sus políticas generó huelgas por parte de los trabajadores. El gobierno logro sofocarlas.

Carías Andino renuncia al Partido Liberal y pasa a formar parte del Partido Nacional. Turcios que era del Partido Liberal, al ganar Carías la presidencia, renuncia a su cargo y se dedica a viajar a muchos lugares del mundo.

Cuando Carías asume la presidencia, José Ángel Zúñiga Huete, su férreo opositor, ya había huido a Nicaragua para evitar las represalias.

La United Fruit Company absorbió a la Cuyamel, ya que apoyaba firmemente a Carías y este le dio el dominio del país gracias a tantas concesiones que estele hacía.

A casi un año de gobierno el presidente Carías había impuesto un sistema represivo para sus oponentes políticos, muchos intelectuales tuvieron que emigrar, otros fueron silenciados, mientras los sindicalistas habían sido diezmados por la represión o el exilio. Roberto Sosa, en un estudio denominado “La Generación de la dictadura”, afirma que el gobierno de Carías, por medio de la formula “encierro, destierro y entierro” limitó la emisión del pensamiento, y como ejemplo señala el encarcelamiento del historiador y poeta Medardo Mejía.

Turcios y Zúñiga Huete tienen mucho contacto a través de cartas, en ellas hablan sobre la situación de Honduras bajo el mando del dictador. Turcios decía: “debemos actuar a base de la absoluta certeza de que nuestros adversarios no están firmemente resueltos a no entregar el mando. Por bien, por los medios legales, le juro que no lo entregarán jamás. Convénzase: solo a balazos dejarán el poder…” Él propone lo que siempre había condenado, y era además muy difícil, ya que los países vecinos también tenían gobiernos dictadores de la misma madera que Carías. Turcios estaba dispuesto a dejar la apacible vida que tenía en Europa con tal de “bajar a balazos” al gobierno de Carías.

Los intentos por deponer al régimen de Carías por medio de la vía armada fracasaron.

En enero de 1936 el gobierno de Carías confirmaba su disposición a continuar en el gobierno, lo mismo se hizo en 1939 que permitió a Carías mantenerse en el poder hasta 1949.

Pensamiento


Era un hombre capaz de morir en honor a la soberanía y libertad de Honduras. Escritor y en periodista polémico. Se definía a sí mismo como un liberal en el perfecto sentido del vocablo. Su pensamiento político es el de un centroamericano que se sitúa entre los más avanzados de su tiempo y que a la vez recoge lo mejor de una tradición de ideas. Tenía un apego a las plataforma de teórica de José Enrique Rodó que lo podemos ver en su obra “Ariel” una de muchos arielitos.

Buscaba pensar un espíritu universal de tintes inconfundiblemente latinoamericanos. Recupera el morazanismo como lo más avanzado de la América Central, pues el unionismo entendido por él en forma radical, sin concesiones aparece constantemente a lo largo de su vida y de su obra. De Morazán decía que era el único hombre genial que ha producido Centroamérica.

Identidad en Turcios


Turcios amaba tanto su país que se opuso siempre a la intromisión de países extranjeros en las tierras hondureñas. Estaba influenciado por el idealismo de la época y sus críticas tendían a exagerar los sentimientos nacionalistas en los hondureños. Ese nacionalismo exacerbado se hizo evidente en la manifestación pública del 10 de febrero de 1907, cuando el gobierno de Manuel Bonilla se veía amenazado por la oposición interna del país aliada con el gobierno nicaragüense. En una parte de su discurso, Turcios exclamaba ante sus patriotas:

“¿Hay entre vosotros, ciudadanos, algún traidor? ¿Hay entre vosotros alguna (sic) alma réproba, algún ser infame, que vea con espíritu agresivo la gran obra de verdad y de justicia que está para realizarse? ¿Hay por allí algún ruin hondureño, cuyo rencor personal le haga desear la derrota de Honduras? Si lo hubiera, merecería un terrible castigo. Merecería que el valiente pueblo aquí reunido le arrojara por el suelo a puñetazos, le rompiera las entrañas y le pateara la lengua! ¡Merecería que aquí, en presencia de millares de patriotas, en presencia de la estatua del héroe de Perulapán, frente a las miradas de nuestras bellas conciudadanas, se le extrajera el alma del cuerpo vil y se arrojaran a los perros los fragmentos de su carne miserable!”

Obras:


  • El vampiro (1910)
  • Mariposas (1895),
  • Renglones (1899),
  • Hojas de otoño (1905),
  • Prosas nuevas (1914),
  • Floresita sonora (1915),
  • Cuentos del amor y de la muerte (1930),
  • Páginas del ayer (1932),
  • Cuentos completos (1995).

El Modernismo en Centroamérica


El Modernismo entro en Centroamérica por la puerta grande. Era esperable que ante un modelo cercano como Rubén Darío, fueran muchos los escritores de la región que se sintieran motivados por esa nueva tendencia literaria. Como bien apunta el crítico costarricense Napoleón Pacheco: “Darío fue quien rompió la tradición seguida por algunos prosistas y poetas de segunda fila, que cantaban lugares comunes románticos en la manera española.”

  • Ni Nicaragua no se destacó en el Modernismo.
  • En salvador sobresale: Francisco Gavidia que es más conocido por haber sido el orientador de Darío en el verso francés. Otro salvadoreño es Arturo Ambrogi.
  • En Costa Rica Rafael Ángel Troyo es, sin lugar a dudas el modernista más destacado.
  • En Guatemala las figuras más importantes son Enrique Gómez Carrillo y Rafael Arévalo Martínez.
  • En Honduras Juan Ramon Molina.

José Olivio Jiménez: “el Modernismo fue así, más que un intento de subversión   político-social, una rebeldía de índole artística e intelectual.”

Modernismo en Honduras


Revista Nueva, 1901 aparece bajo la dirección de Turcios, el primer número de la revista, considerada por Medardo Mejía como: “La primera publicación Modernista que apareció en Honduras y quizás en Centroamérica”.

Si se observa la lista de autores que desfilan en esta publicación, no cabe duda sobre la clara orientación modernista de la Revista Nueva: Nietzsche, Teodoro De Banville, Remy de Gourmont, Gabriele D´Annunzio (1863-1938), José Asunción Silva, Guillermo Valencia, José María Vargas Vila (1840- 1933).

El modernismo. Como en el resto de América, tuvo el significado de un movimiento literario continental, expresivo de los valores más significativamente americanos, creador de un lenguaje propio, vehículo a la vez de una aspiración de independencia nacionalista y de un ansia de inspiración autónoma. El movimiento modernista se cifra y concentra en torno a dos nombres: Juan Ramón Molina y Froilán Turcios.

Juan Ramón Molina (1875-1908), nacido en Comayagüela, Honduras, es el primer poeta hondureño que salió de Centroamérica para embeberse en las corrientes culturales de otras latitudes. Es uno de los grandes exponentes del modernismo en Centroamérica y su obra de gran calidad literaria lo consagra como el escritor hondureño más universal.

Transición del romanticismo hacia el modernismo


Romanticismo y modernismo en Turcios

Mariposas fue editado por la topografía Nacional en 1896. En esta obra se recoge gran parte de su producción en prosa y verso, de los catorce a los diez y siete años. Predomina en esta obra el romanticismo sentimental.
Mariposas consta de doscientas ochenta y nueve páginas, en las que se mezclan, sin ningún orden, poemas, prosas y relatos. Un libro dirigido a las señoritas.

Ideal romántico

En otros temas tradicionales como la exaltación a la patria y a sus héroes, igual que en homenajes a escritores emblemáticos del romanticismo y del modernismo.

Turcios nunca estuvo alejado de las luchas políticas. Y las ideas liberales, y su adhesión al sentimiento de la unidad centroamericana, se manifiestan en el soneto que dedicó a Francisco Morazán:

Morazán

¡Inmortal paladín legendario!   A

Hoy tu nombre se ha escrito en la historia B

Con la lumbre de esplendida gloria B

Que irradio de tu triste calvario. A

No es un canto de honor funerario A

el que arrulla tu grata memoria, B

ni es tu fama la fama ilusoria   B

de un fugaz y apagado incensario.   A

Si tu vida extinguió el retroceso, C

tu brillante y audaz pensamiento D

Será estrella polar del progreso. C

Y veremos cumplido tu ideal E

Cuando flote, orgullosa, en el viento D

La bandera de la Unión Nacional. E

  • Soneto, dos cuartetos y dos tercetos, decasílabos.
  • La rima consonántica se presenta en el modelo siguiente: ABBA, ABBA, CDC, EDE. Donde A= ario, B= oria, C= eso, D= iento, E= al.

El poema pudo haber sido inspirado a partir del intento unionista que el gobierno de Policarpo Bonilla llevó a cabo con los presidentes de El Salvador y Nicaragua en 1895, del que surgió la República Mayor de Centroamérica, y que apenas duro hasta 1898.

A través de la literatura podían expresan sus ganas de libertad, en este caso, la libertad del gobierno extranjero que atentaba contra la soberanía de su país. El tema recurrente de la poesía patriótica también sale a relucir en el soneto “A Honduras”, donde el sujeto lirico asume una posición resuelta a la defensa de su país con los sentimientos y exclamaciones propias de la poesía romántica:

  “A Honduras”

Antes que verte triste y humillada, A

esclava de un tirano al torpe acento B

que te hiera indefensa en el tormento B

con sangrienta y horrible bofetada: A

Antes de que te mire encadenada, A

sin ambición, sin luz, sin pensamiento, B

pisoteados los fueros de talento  B

por los fueros del rifle y de la espada; A

antes que ver idolatrado tu suelo C

bajo la planta ruin de un tiranuelo C

que te lance el desprecio de su risa; D

antes que ver vencida tu bandera, E

en escombros mirarte prefiriera, E

legendaria Numancia, hecha ceniza. D

  • Soneto, dos cuartetos y dos tercetos, endecasílabos.
  • La rima consonántica se presenta en el modelo siguiente: ABBA, ABBA, CCD, EED. Donde A=ada, B= ento, C= uelo, D= isa, E= era.

Figuras literaria:

Personificación: “Antes que verte triste y humillada,”

                           ”esclava de un tirano al torpe acento”

Enumeración:     “Antes de que te mire encadenada,

                           sin ambición, sin luz, sin pensamiento,”

Hipérbaton:         “antes que ver vencida tu bandera,

                            en escombros mirarte prefiriera,”

       Las motivaciones de Turcios para hablar de “tiranuelos” y de “los fueros del talento” pisoteados por “los fueros del rifle y de la espada” obedecen más que a una motivación literaria. El mismo ha sido testigo de cuatro guerras civiles y una invasión norteamericana entre los años 1890 1 1894, y, obviamente, también forma parte de un gobierno presidido por un caudillo.

La vida para los románticos no es un bien, sino un mal. El alma romántica es un alma atormentada. La muerte, que se convierte en la única vía de escapatoria al rechazo de la realidad. La muerte es la liberación del alma. Vivir ¿para qué? Una angustiosa melancolía, una incontrolable desesperación se sitúan en el corazón.

Turcios no optó por el suicidio, pero si es uno de los temas más frecuentes en Mariposas. Sin embargo, el suicidio es uno de los temas más frecuentes en Mariposas, como lo manifiesta en pleno azul:

“A la vuelta de la esquina me he encontrado con un grupo de amigos, soñadores como yo y enamorado de lo azul, que me han contado misteriosas aventuras de niñas que se mueren de tristeza invernal, de trovadores enfermos que ríen amargamente llevando el alma herida por las negras decepciones del desaliento frio y de la duda cruel. Por ellos he sabido que hay huracanes glaciales que marchitan las ilusiones en flor, nubes brumosas que obscurecen el horizonte, pesares que conducen a la tumba. Todos sus cuadros tienen sombras lúgubres, su voz es doliente y monótona y sus versos flotan como crespones. Son los grandes escépticos, los que agonizan sombríos y mudos por el hastió de la vida, que terminan con un pistoletazo en la sien.”                                                                                                      (En Pleno Azul, pág.9, Mariposas)

Cuando el poeta se refiere a los “soñadores enamorados de lo azul”, cuyo “hastió de la vida” los lleva a terminar “con un pistoletazo en la sien”, alude indudablemente al tópico del héroe del héroe-artista romántico. Turcios llama “trovadores enfermos” a los “jóvenes soñadores”, estar “enfermo” significaba, en este caso, vivir en constante conflicto una realidad orientada a otros valores que no eran precisamente los del arte, y ésa sería probablemente la enfermedad que padecía Turcios.

Modernismo en FroylanTurcios

Temas modernistas: parís, los jardines, el erotismo trasgresor

En Mariposas ya Turcios muestra su sensibilidad abierta a la estética modernista, lo cual queda evidenciado en los homenajes que dedica a Manuel Gutiérrez Nájera (1859-1895) y a Rubén Darío. Del primero a quien llama por su seudónimo “El Duque Job”, expresa:

“El Duque Job”


“Él fue el enamorado de la eterna belleza, del color, la luz y la línea: de esa suprema belleza que es armonía en el conjunto, forma en la mujer, idea en el cerebro y sentimiento en el alma. Belleza que sólo el genio puede comprender en todas sus variedades, porque sólo a él le es dad interpretar las divinas inspiraciones del sublime Hacedor. (El Duque Job, pág. 133).

He aquí un ejemplo de cómo Turcios sitúa al poeta en una posición de supremacía sobre los demás seres, al grado de considerarlos más cerca de Dios, lo que recuerda el muy Conocido verso de Darío que llama a los poetas “torres de Dios”.”

(El Duque Job, Pág. 133, Mariposas)

En Mariposas también sale a relucir el tópico modernista de la idealización de parís como ciudad de encuentro espiritual, de ensoñación y de predilecciones estéticas por la ciudad francesa.

“En las mañanas primaverales, en las tardes serenas de crepúsculos azulados, en que la fantasía creadora y la idea burbujeante se elevan a la cima de los deseos floridos, he creído encontrarme en el París de mis sueños, en pleno barrio latino, en delicioso cuarto de estudiante de albas paredes y cortinajes de rosa, atestada mi mesa de trabajo con las últimas adorables producciones de mis favoritos Daudet, Maupassant, CatulleMendés y Pierre Loti.”

(En Pleno Azul, pág. 8-9, Mariposas)

La incorporación del erotismo en la literatura fue uno de los logros más importantes del modernismo. Este elemento está presente en Mariposas, en el relato “En el baño”, en el que Turcios describe a una niña de catorce años con “un cuerpo adorablemente encantador” que se dispone a bañarse en medio de un “espeso bosque de rosales y madreselvas”, donde tenía el baño, el que por descuido deja sin llave la puerta:

“¡Qué hermosa estaba con los brazos desnudos, suelta la cabellera de oro en desorden sobre la espalda alabastrina! Los soberbios contornos de sus formas purísimas se delineaban mal veladas por la flotante seda de su bata…”

La forma que utilizaban los modernistas para enfrentar la sociedad era trastocando los valores de ésta a través de una escritura que no solo estaba reñida con la tradición sino que hacía tambalear la moral vigente con los temas de índole escandaloso y perverso, como la necrofilia y el erotismo más atrevido:

El Suspiro del Ángel

El sátiro bestial quedó jadeante

admirando la carne palpitante

de la virgen pletórica de vida:

vio el nido de su seno perfumado

y tembló del lascivia el desdichado,

con la fiebre en las venas encendida.

Echada en la otomana, silenciosa,

en actitud hierática, la hermosa,

en sus pupilas el fulgor de un astro,

parecía satánica escultura,

modelada su esplendida hermosura

en un trozo de pálido alabastro.

De su ardiente locura en el exceso,

frenético tal vez por darla un beso

y de rasgar sus virginales galas,

el sátiro aherroja quedo muerto

mientras el ángel con suspiro incierto

y femenil desprecio abrió las alas.

Características modernistas en:

Las Nubes

Las nubes con sus formas caprichosas A
revolando impelidas por el viento, B
me hicieron pensar por un momento B
en la efímera vida de las cosas A

Al cambiar sus figuras vaporosas, A
al empuje del raudo movimiento, B
las creyó el visionario pensamiento B
alas de gigantescas mariposas. A

Ora fingen tropel de extraños seres, C
siluetas de fantásticas mujeres, C
o visiones de un mágico espejismo; D
pórticos de palacios imperiales C
errando en la locura del abismo. D

Análisis:

  • Tiene dos cuartetos y un quinteto, endecasílabos.
  • La rima consonántica se presenta en el modelo siguiente: ABBA, ABBA, CCDCD. Donde A=osas, B= ento, C= es, D= ismo.

Pensamientos de incertidumbre que socavan el alma humana y su percepción ante la vida.

  • “…me hicieron pensar por un momento
    en la efímera vida de las cosas.”

El exotismo o remisión a lugares extraños y alejados.

  • “…pórticos de palacios imperiales.”

Musicalidad en el verso.

  • “…al empuje del raudo movimiento,
  • las creyó el visionario pensamiento.”

Utilización de grandes imágenes que evocan diversas sensaciones.

  • “…siluetas de fantásticas mujeres.”
  • “…figuras vaporosas”.
  • “…tropel de extraños seres.”
  • “…alas de gigantes mariposas.”

Se huye de la realidad, la cual se considera vulgar.

  • “…fingen tropel de extraños seres,
    siluetas de fantásticas mujeres.”

Valoración:


Froylán Turcios, es un escritor admirable, que no solo con su obra se dedicó a protestar ante las amenazas que sufrió Honduras, sino que hizo cuanto pudo para proteger a su país y en más de una ocasión dejo la pluma por el rifle. El compromiso que tenía con el arte y la cultura es envidiable. Un escritor que vivió en un momento tan difícil, tuvo el valor de enfrentarse sin miedo al exilio, la muerte o la tortura. Versos magníficos y prosas hermosas nos dejó como legado. Tiene, sin duda, lectores que aman su obra y nunca dejarán que quede en el olvido.

Bibliografia:


  • Funes, José Antonio. (2006). Froylan Turcios y el modernismo en Honduras. Tegucigal: Litografía López.
  • Turcios, Froylán. “Tierra maternal”
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