Ramón Rosa Soto

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Biografía


Nació el 14 de julio de 1848 en Tegucigalpa. Murió en la misma ciudad el 28 de mayo de 1893. Ramón Rosa, fue hijo de Juan José Soto e Isidora Rosa. Aprendió sus primeras letras con una famosa profesora, a quien más tarde retrató como personaje central en su obra La maestra escolástica. Se graduó de bachiller en filosofía en la Universidad Nacional de Tegucigalpa y seguidamente realizó sus estudios universitarios de jurisprudencia en la Facultad de Derecho y Notariado de la Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo en Guatemala en donde fue compañero de quien sería su inseparable primo, Marco Aurelio Soto. Se graduó en el mes de octubre de 1871, a la edad de 23 años. Poco antes se había afiliado al partido liberal de ese país y había atacado al gobierno conservador del mariscal Vicente Cerna y Cerna desde el periódico El Centroamericano, del que fue cofundador. Cuando triunfó la Reforma Liberal en ese país, en junio de ese mismo año, desde El Centroamericano, apoyó la candidatura del general Miguel García Granados en el plebiscito que fue convocado para elegir al presidente del país entre García Granados y Justo Rufino Barrios, el otro caudillo liberal.[1]

Contexto histórico:

Participación en la Reforma Liberal del 1871


Durante el gobierno de García Granados ocupó el puesto de subdirector de Hacienda y luego la Secretaría de Educación en el gobierno de Justo Rufino Barrios.5 Durante este gobierno, estuvo a cargo de la renovación educativa en Guatemala, utilizando los siguientes postulados liberales del gobierno de Barrios:6

  • Separación definitiva de la Iglesia y del Estado
  • Supresión de diezmos y primicias obligatorios
  • Extinción de las cofradías
  • Instauración del matrimonio civil
  • secularización de cementerios
  • Creación del registro civil
  • Instauración de la enseñanza laica en todos los colegios de la república
  • Instauración de la escuela primaria gratuita y obligatoria
  • Reorganización de la universidad, para eliminar los cursos de teología.6

Marco Aurelio Soto


El despacho de Educación estuvo en manos de los intelectuales hondureños Rosa y Marco Aurelio Soto, quienes alternaban sus funciones entre éste y el despacho de Relaciones Exteriores.5 El pensamiento de ambos intelectuales liberales, fuertemente anticlerical, quedó reflejado en las reformas liberales en educación y religión en Guatemala, y se resume en estas líneas escritas por Rosa en 1882: «En América, en donde la instrucción popular se difunde con la celeridad de la luz, y en donde no existen, como en Europa, muy arraigados y tradicionales intereses religiosos, que dan poder y privilegios a numerosas clases sociales; en nuestra América, en donde la libertad de conciencia es ya una conquista definitiva: todas, todas las religiones positivas tienen que desaparecer, en no remoto día, con sus artificiosos y contradictorios dogmas, con sus litúrgicos aparatos teatrales, con sus sangrientas historias, con sus egoístas y mal disfrazados intereses mundanos, con sus hipócritas santidades, con sus privilegiadas y ensoberbecidas castas, y con sus execrables tiranías […]».7

El gobierno de Justo Rufino Barrios poco a poco fue tomando un matiz dictatorial, y empezó a inmiscuirse en la política de los estados vecinos para lograr la Unión Centroamericana.6 Tras una treta política logró derrocar al gobierno de Honduras y, de acuerdo con el gobierno de El Salvador, instaló a Marco Aurelio Soto y al propio Ramón Rosa en el gobierno de Honduras.6 . Ambos dejaron sus ministerios en Guatemala y desembarcaron en Amapala en 1876, inaugurando el gobierno provisional, en el que Rosa ejerció de secretario general desde 1876 a 1893. Asimismo Rosa fue socio de unas empresas mineras y del Banco de Honduras, S. A. Ramón Rosa se había casado en Guatemala con Gertrudis Matute.

 Presidencia de Marco Aurelio Soto


 En 1876 el gobierno conservador de José María Medina en Honduras se estaba desmoronando, principalmente con el escándalo de los empréstitos para la construcción del Ferrocarril Nacional de Honduras y el desaparecimiento de la política y representantes de Honduras en el extranjero. Los liberales hondureños solicitaban cambios en la administración pública del Estado. El presidente guatemalteco, viendo aquí la oportunidad de establecer un régimen liberal y afín a sus intereses de Unión Centroamericana en Honduras, propició la llegada de Marco Aurelio Soto como presidente, junto con su primo, el licenciado Ramón Rosa.

A principios de 1876, tras las elecciones en El Salvador en que resultó electo Andrés del Valle, Barrios se reunió con éste en El Chingo, donde acordaron apoyar la invasión de Honduras para instalar al licenciado Marco Aurelio Soto, quien hasta entonces había fungido como Ministro de Relaciones Exteriores y de Educación en Guatemala. Barrios y del Valle se comprometieron a poner mil hombres para dicha causa, pero los hechos políticos se precipitaron en contra de Valle, debido a la desconfianza de Barrios Guatemala por la permanencia en el Gobierno del mariscal González, que fungía como vicepresidente luego de haber sido presidente antes que Valle.

Alegando que El Salvador había invadido Guatemala, se rompieron las relaciones diplomáticas; las acciones dieron inicio el 1°de abril de 1876, por medio de un bloqueo naval por parte del vapor «El General Barrios». Posteriormente, la invasión terrestre ingresó por el oriente donde el general guatemalteco Gregorio Solares derrotó en Pasaquina al ejército salvadoreño, tomando control de San Miguel y La Unión; en el frente occidental, tras varios enfrentamientos durante la Semana Santa, el Ejército guatemalteco debilitó a las fuerzas salvadoreñas al mando del mariscal González. Al verse en esta la situación el mariscal Santiago González envió al presidente Valle, a Jacinto Castellanos y a E. Mejía para negociar con Barrios, con quien llegaron a un Acuerdo de Paz en Chalchuapa el 25 de abril, bajo condición de que Valle dejara la presidencia y de que el mariscal González la dirección del ejército, dejando las plazas de Santa Ana y San Salvador a las fuerzas guatemaltecas. y como uno de los compromisos adquiridos en Chalchuapa, Valle antes de abandonar la presidencia convocó a una Junta de Notables en Santa Ana para que ratificaran el acuerdo del 25 de abril y eligieran, de acuerdo con Barrios, quien asumiría la presidencia, debiendo el nuevo gobierno convocar a elecciones; en dicha Junta de Santa Ana se reunieron alrededor de doscientos salvadoreños incipientes cafetaleros, terratenientes, comerciantes, políticos, militares y juristas, quienes de acuerdo con Barrios eligieron como presidente al doctor Rafael Zaldívar.[2]

Marco Aurelio Soto ingresó a Honduras con la ayuda de Barrios y se proclamó como el Vigésimo Presidente de Honduras para el periodo de 1876 a 1880. Su ideólogo y Ministro General fue Ramón Rosa, con quien emprenderían una ardua labor de transformar a la nación hondureña siguiendo los preceptos liberales que ya habían utilizado en Guatemala. La transformación se basó en los mismos principios que utilizó Barrios en Guatemala; la reoganización administrativa y jurídica de Honduras estuvo de la mano de una creciente apertura al capital extranjero, especialmente el de los Estados Unidos; el presidente Soto -dueño ya de una considerable fortuna- fundó junto con el empresario neoyorquino S. Valentine, la «Rosario Mining Company» en diciembre de 1879.

Rosa dio a la legislación y al sistema educativo la impronta de la filosofía positivista, lo cual se reflejó en el Código de Instrucción Pública (1882). Intentó atraer la inversión extranjera en la minería y la agricultura, después de que el proyecto de desarrollar una economía cafetalera nacional a gran escala no fructificara.

Exilio y muerte


En 1882, con motivo de la muerte de José Milla y Vidaurre -quien fuera su profesor de Literatura en Guatemala a finales de la década de 1860-, Rosa escribió unos párrafos en que se muestra el estado de ánimo en el que se encontraba: «[En 1871], yo, joven y entusiasta, quedéme [en Guatemala] trabajando, en la escasa medida de mis fuerzas, alentado por ciega fé, cifrada en la regeneración social y política de Centroamérica. ¡Qué de cosas han pasado! ¡Qué de transformaciones se han operado; y qué de desengaños han venido desde aquella época en que, apenas de salido de la escuela del Señor Milla, tuve ocasión de tomar alguna parte en la propaganda de las ideas que formaron el honroso programa de la revolución del 71!»12

Cuando Marco Aurelio Soto se vio obligado a renunciar como presidente de la República en mayo de 1883 -por la presión de tropas guatemaltecas que su antiguo aliado, el general Justo Rufino Barrios, envió a la frontera- Rosa Soto se dirigió a Costa Rica y Guatemala. Estuvo en AlajuelaCosta Rica entre 1885 y 1886,1 En Guatemala se encontró con que las reuniones de literatos en casa del expresidente García Granados ya no ocurrían, pues el expresidente había fallecido en 1876 y no hubo quien siguiera con la organización de las mismas;6 no quedaban ni recuerdos de su influencia política de principios de la década de 1870 y la mayoría de sus antiguos amigos habían fallecido. Casi solo, triste y sin esperanzas ya de resurgir, ordenó algunos documentos que originaron la biografía del general Francisco Morazán -que fue publicada muchos años después de la muerte de Rosa- y la de Manuel Diéguez Olaverri, editada en Guatemala y considerada una de las mejores biografías que se han escrito en ese país centroamericano.6

Rosa retornó a Honduras hasta 1889, continuando su labor periodística con la fundación de la revista Guacerique. Rosa también propuso la organización del Partido Progresista en las Elecciones generales de Honduras de 1891,13 aunque el partido fue disuelto más adelante. Seguidamente comenzó una etapa de inestabilidad política en Honduras, liderada por el doctor Policarpo Bonilla quien más tarde fundaría elPartido Liberal de Honduras.14 Sin ningún nuevo éxito, su alcoholismo se exacerbó en sus últimos años y lo consumió totalmente, al punto de producirle una vejez prematura.15 Murió en Tegucipalpa en 1893, antes de cumplir sus cuarenta y cinco años.6 En sus funerales, Carlos Alberto Uclés y Rómulo Ernesto Durón pronunciaron los discursos de rigor y, en nombre del Colegio «El Porvenir», Froylán Turcios -entonces sólo un joven estudiante- recitó una composición en verso.[3]

 Obras publicadas:


 Ramón Rosa sobresalió en el género del ensayo y biografía. Ejemplos de lo primero son:

  • “Constitución Social en Honduras”,
  • “Consideraciones Generales sobre la Independencia de Centro América”,
  • “Los Partidos Políticos”,
  • “Discurso de Apertura de la Universidad Central de Honduras”,
  • “Conciencia del Pasado”

Ejemplos de biografías:

  • Biografía de Don José Milla y Vidaurre
  • Biografía del Padre Reyes, Tegucigalpa, 1965,
  • Biografía del Sabio José Cecilio del Valle, Tegucigalpa, 1965,
  • Historia del Benemérito General Don Francisco Morazán, Tegucigalpa 1971.

En opinión de Rafael Heliodoro Valle, tanto Rosa como Soto fueron los estadistas que dirigieron la transformación material e intelectual de Honduras de 1876 a 1883. Rosa creía en la libertad en función del progreso. Afirmó que “Rosa fue, sobre todo un hombre de estudio, un orador que se valía de la tribuna y un escritorio que utilizaba a la prensa para diseminar ideas y dar credenciales de su vocación de pensador“.

Análisis de la obra de Ramón Rosa


El siguiente análisis estará basado en las distintas etapas de la producción y pensamiento de Rosa. Para mi trabajo fue de mucha utilidad el libro Biografía intelectual de Ramón Rosa De Mario Argueta. Me valdré de citas de la obra de Rosa para corroborar mis comentarios.

Ramón Rosa íntimo


¿Quién fue en la intimidad, allá en su fuero interno y profundo este hombre de ejecutorias tan sobresalientes?

Esta es una de las composiciones más bellas de Rosa desde el punto de vista literario y humano. Lo escribió 6 meses antes de morir: “En Noviembre”

“… ¡Ay!, los que no podemos llorar, unas lágrimas de nuestro corazón, lágrimas que nadie ve, que nadie enjuga, y que son las más sentidas, las más dolorosas, porque al resbalar dentro del pecho, se llevan pedazos de nuestra alma”.

“Cuando mi existencia no sea más que un recuerdo, y ¡ay!, tal vez ni una memoria, ni un átomo perdido en los corazones que me olviden;… !entonces, dulce amiga, acuérdate de mí!”.

En otra composición de la misma época llamada “mi cumpleaños” con ocasión del último cumpleaños de su vida, el 14 de julio de 1892 Rosa dice:

“Casi siempre, en mi cumpleaños, he sido un prófugo, he huido de la sociedad, he dejado hasta mi hogar, para refugiarme en solitarios lugares, y oir tan solo las misteriosas voces de la naturaleza que suscitan y alientan tristes reflexiones”.

“Un gran paso sí. Hoy es 14 de julio, día de mi cumpleaños. He dado un gran paso hacia la tumba”.

En 1854, a los 6 años de edad, discurrían para Rosa días risueños y alegres de su infancia y la tierna amistad con el padre José Trinidad Reyes:

“Nunca olvidaré el luctuoso día 20 de septiembre. Era un niño: erraba como todos, por los claustros; sintiendo una inquietud extraña; pero no lloraba, porque no tenía idea exacta de la muerte. Como a las once y media de la mañana, oyendo el fúnebre clamor de las campanas y los gritos de desesperación de los tegucigalpenses , vi a Reyes en una silla, y a una señora, Luisa Valdés, que le ponía enfrente un aparato que me era desconocido. Con la curiosidad propia de un niño pregunté: qué está haciendo tata Padre y qué la señora con el trasto que tiene enfrente? Me contestaron: “El Padre está dormido, y la señora lo retrata”. Comprendí lo primero, pero no lo segundo, y fuime, saltando, a buscar mariposas y flores”.

Una de las ilusiones del adolescente Rosa fue la de conocer a don José Milla, autor de las novelas históricas que tanto le habían solazado a los 16 años de edad. No solo lo conoció, sino que Milla accedió a aceptarlo como discípulo en la clase de literatura. Dice Rosa:

“Nunca olvidaré las lecciones que Milla nos daba, de cinco a seis de la tarde… recogía en lo íntimo de mi pensamiento todas sus lecciones; pero a la verdad, aparecía como distraído y como aturdido, hablaba muy poco, y en su justicia hubiera podido darme el calificativo de muy “tonto”.

En un poema “A mi Madre en su Cumpleaños con ocasión de 62 aniversario de doña Isidora Rosa, le dice:

“Hoy con la frente inclinada

Te digo, de amor beodo

¡Oh mi madre idolatrada!

¡Que a nadie le debo nada,

Que a ti te lo debo todo!

Tú eres mi fe, mi tesoro,

Tú el consuelo de mi pena,

Cuando me deshago en lloro;

Que yo te quiero por buena,

Que yo por buena te adoro”.

El liberalismo del joven Rosa


Coloquemos el liberalismo en la perspectiva histórica. ¿A qué etapa de desarrollo económico corresponde?

Una visión rápida de la historia económica nos dice que el hundimiento de la economía feudal y la expansión del comercio fueron la base de la primera etapa del capitalismo: el capitalismo comercial. Surgimiento del estado-nación en lo político.

En 1871, a los 23 años escribe el ensayo “La legislación en sus relaciones con la economía política”, en la cual propone que El Estado debe tener dos funciones esenciales: dar seguridad y libertad.

Organizar el gobierno del estado solo era un medio para alcanzar el verdadero fin que era desarrollar la sociedad y la economía como expresión del desarrollo de las facultades individuales.

Cuál es la infraestructura jurídica que asegura el funcionamiento del capitalismo? Rosa dice que el objeto de la legislación es:

“Organizar la familia, agente de la producción y del consumo; asegurar la propiedad que bajo la forma del capital o de la tierra, es un elemento para producir riqueza; facilitar y garantizar los contratos, medios de operarse las transacciones y de verificarse los cambios…, por último…, pone a nuestro alcanze la facultad de ejercer los derechos civiles que nos corresponden por la propiedad o por el trato”

El núcleo de la filosofía del liberalismo que Rosa sostenía en ese tiempo: la categoría de la libertad individual:

“Esto nos prueba, que el único principio aplicable a este caso es el de la libertad individual, porque solo la libertad sabe conciliar los intereses relativos de los hombres”

El pensamiento de Rosa a esta altura de su evolución intelectual es fiel reflejo de la doctrina general del liberalismo europeo y norteamericano. Obsesión por llevar las ideas políticas hasta su plasmación.1880 “no podemos ser liberales en el genuino sentido de la palabra”.

Evolución del liberalismo de Rosa


En este punto hay que resaltar la persistencia de Rosa de llevar la idea liberal hasta la esfera económica y social:

“Aunque a decir verdad, necesitamos verlos realizados, de un modo práctico, en las instituciones con que la constituyente debe asegurar la organización, la paz y el porvenir de esta república”

“Hablando del gobierno de Guatemala, ya hemos dicho, en repetidas ocasiones, que sus principios son incontestablemente liberales; pero que el deseo de los buenos ciudadanos es, que esos principios lleguen al hecho, a la realidad de las instituciones”.

En 1986 se tenía un 43% de analfabetismo, cómo sería en tiempos de Rosa, cien años atrás? Aquí surge uno de los dilemas delicados con que se enfrentó Rosa intelectualmente.

El 4 de julio de 1872, Ramón Rosa publica en “El Centroamericano”, su artículo “La reforma no es una promesa”. Hace énfasis en tres reformas: le educativa, las de la agricultura, y la de la hacienda pública.

Rosa, llega a afirmar que los liberales han fracasado porque en sus cambios solo han llegado hasta la esfera política, descuidando el aspecto social, incluyendo en este el económico.

“En consecuencia, la instrucción que del estado dependa, solo debe mirar al hombre como ser moral y civil, sin penetrar en el sagrado de la conciencia religiosa, pues que ésta, en obsequio de la misma religión y de la libertad, solo debe formarse, solo debe inspirarse bajo los auspicios del sacerdocio y del hogar doméstico”

Rosa proclama que la educación debe ser obligatoria, gratuita y laica.

En un discurso pronunciado por Rosa el 15 de septiembre de 1877 en la Universidad de Tegucigalpa, dice:

“Dése un país donde haya educación práctica, donde haya riqueza pública, donde haya pueblos que tengan que perder, y donde haya gobiernos laboriosos y protectores de los intereses de la sociedad, !y en ese país habrá orden, habrá instituciones, habrá confianza y reinará la hermosa libertad! Por eso señores, en las actuales circunstancias de mi patria, yo deseo para ella muchos economistas pero no le deseo ni un político”.

 El sistema educativo en Rosa


  • Evolución del pensamiento de Rosa en materia de educación. Son cuatro momentos sucesivos:
  • 1)la fase de su liberalismo genuino de 1871
  • 2)El ensayo de 1874 sobre instrucción pública
  • 3)El ensayo de 1880 sobre constitución social de Honduras
  • 4)El discurso de apertura de la universidad, de 1882

Valoración personal


Ramón Rosa es uno de los intelectuales más importantes de Honduras. Su legado como escritor y político deja huella de su entrega y dedicación por la mejora de su patria, a la cual amó durante toda su vida.

Sin duda alguna, sus ensayos, poemas, artículos periodísticos, etc., serán tenidos en gran valor para las generaciones presentes y futuras, como lo fue en su época.

Sus ansias por llevar a Honduras a un mejor horizonte siempre se le reconocerán, y hoy más que nunca, cuando el país necesita de personas amantes de la justicia y la paz, lo recordaremos.

Bibliografía


  • Argueta, Martha Reina (1986). Biografía intelectual de Ramón Rosa. Tegucigalpa, Honduras: Guaymuras.
  • Barrientos, Alfonso Enrique (1948). «Ramón Rosa y Guatemala»Revista del archivo y biblioteca nacionales (Honduras) 27 (3-4).
  • Cardenal, Rodolfo (1980). El poder eclesiástico en El Salvador, 1871-1931. El Salvador: CONCULTURA.
  • Guardiola C., Esteban. “Boceto biográfico del Doctor Ramón Rosa”.
  • Lozano, Enrique (18 de diciembre de 1890). «Drama Político en Honduras”». La Opinión (México D.F.): 56.
  • Molina Jiménez (2001). «La Polémica de “El problema (1899)”, de Máximo Soto Hall»Revista Mexicana del Caribe (Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal;Sistema de Información Científica) VI (12).
  • Oyuela, Leticia de (2007). Ramón Rosa, plenitudes y desengaños. Tegucigalpa, Honduras: Guaymuras. ISBN 978-99926-33–67-0.
  • Palma, José Joaquín (1882). Ramón Rosa, ed. Poesías. Tegucigalpa, Honduras: Tipografía Nacional.
  • Rosa, Ramón (15 de septiembre de 1896) [15 de octubre de 1882]. «Don José Milla y Vidaurre»La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Síguere, Guirola y Cía.).
  • Suazo Rubí, Sergio (1991). Auge y crisis ideológica del Partido Liberal 100 años. Tegucigalpa, Honduras: Alin Editora.
  • Vélez, Anarella (2009). «Ramón Rosa»Facultad de Historia, Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Archivado desde el original el 12 de septiembre de 2009.

[1] Guardiola C., Esteban. “Boceto biográfico del Doctor Ramón Rosa”

[2] Lozano, Enrique (18 de diciembre de 1890). «Drama Político en Honduras”». La Opinión (México D.F.)

[3] Oyuela, Leticia de (2007). Ramón Rosa, plenitudes y desengaños. Tegucigalpa, Honduras: Guaymuras

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