Medardo Mejía

11872821_722050291256198_184552416_n

Biografía


Nació en Manto, Olancho, (1907), murió en Tegucigalpa (1981). Poeta, ensayista, historiador y periodista. Sobre sus inicios escribió: “Con la invitación de las bellas revistas del poeta Froylán Turcios… Yo empecé a escribir en un periodiquito estudiantil llamado “Luz y Patria” fundado con varios compañeros de colegio, y todo fue empezar para no dejar.

Obras:


  • Algo sobre la política hitleriana del Dr. Ángel ZúnigaHuete, México 1937.
  • José Antonio Domínguez en el Himno a la Materia, 1945.
  • Capítulos provisionales sobre Paulino Valladares, Guatemala 1964.
  • El movimiento obrero en la Revolución de Octubre, Guatemala 1948.
  • El humanismo en la Presidencia, Guatemala 1950.
  • Ante proyecto de la Constitución de la República de Honduras, Tegucigalpa 1955.
  • Don Juan Lindo, El Frente Nacional y Anticolonialismo, Tegucigalpa 1959.
  • Apuntes de Sociología, Tegucigalpa 1959.
  • Historia de Honduras tomo I (Sociedad primitiva, Precolombina, Maya, Tolteca) México 1959.
  • Cinchonero (Drama de 3 actos 6 cuadros), Tegucigalpa 1965.
  • Historia de Honduras tomo II (El Descubrimiento, Mundialización de Honduras), México 1970.
  • La Ahorconcina, Tegucigalpa 1971.
  • Trinidad Cabañas, soldado de la República Federal, Tegucigalpa 1971.
  • Anahte, Tegucigalpa 1975.
  • El Fuego Nuevo, Tegucigalpa 1975.
  • Los diezmos de Olancho, Tegucigalpa 1976.
  • José Cecilio del Valle: gran precursor del Movimiento de Liberación Nacional de América Latina, Tegucigalpa 1977.
  • El genio de Cervantes y el secreto del Quijote en América Latina, Tegucigalpa 1979.
  • Comizahual: leyendas, tradiciones y relatos de Honduras, Tegucigalpa 1981.
  • Historia de Honduras, Tegucigalpa 1984 (Seis volúmenes).

En su ensayo “Refiere Ansias, el paso de aquel milpero”, se encuentran datos autobiográficos. En 1930 obtuvo el Primer Premio en el Concurso Científico – Literario, con su libro Cuentos del Camino, que fue extraviado. Premio de Periodismo Paulino Valladares de la Asociación de Prensa Hondureña, Premio Nacional de Literatura “Ramón Rosa” en 1971. Influido por la filosofía marxista, su interpretación histórica – estética está basada en el materialismo histórico y dialéctico. Fundó la revista Ariel. (1964 – 1976), retomando la labor de difusión iniciada por Froylán Turcios. También sobresalió en el campo de la dramaturgia. De él dijo Ventura Ramos: “Medardo Mejía representa una generación que afloró en una década difícil; y que por difícil dividió a sus integrantes: unos decidieron aceptar y servir el orden político que se imponía, y los otros el camino del exilio. Mejía fue uno de estos últimos.” Utilizó los seudónimos: Antonio Rumanón, Segismundo Topilzín, Luis C. Martínez. Para Roger Isaula: “La Patria, que para él era el pueblo sencillo con su carga de humillaciones históricas, constituyó el centro de su permanente reflexión y la materia viva de su creación literaria… En la mayoría de dichos escritores exaltó el amor a la patria y a nuestros valores nacionales.”

Para Julio Escoto: “Aunque fabulador de mucha de nuestra historia – sobre todo la Maya – es innegable que Mejía dedicó toda su vida a la más ingrato – y no rentable – oficio nacional: explorar y clarificar el núcleo elusivo de la identidad hondureña; vertió sus ahorros en proyectos formativos, libros, revistas, rescates documentales, proclamas – al final nadie le agradeció, pero ese es precisamente el premio del verdadero creador, hasta ahora, en nuestra sociedad: laborar sin recompensa esperada y ser descubierto póstumamente vanagloriado 50 años después. Mejía destacó por su inocente honestidad divulgativa: casi cualquier proyecto revolucionario o cultural contaba con su aprobación, y esa trascendencia pura de cambio, así como su voluminoso esfuerzo por despertar una sensibilidad patria… A pesar de sus defectos personales y su a veces unilateral predisposición por corrientes determinadas, fue honesto y construyó siempre con amor en la mente de los demás.”

Para Alfredo León Gómez: “Sus estudios realizados en el colegio La Fraternidad de Juticalpa y luego en la Escuela de Derecho en Tegucigalpa, le permitieron adquirir una afirmación académica sólida, con la que obtendría fuertes conocimientos de Filosofía, Historia y Humanismo, con los que logró una interpretación adecuada, correcta y clara de la realidad nacional hondureña… el autor fue durante toda su vida un militante de las ideas de izquierda, preconizadas desde la Rusia Soviética y cuestionó duramente a través de la prensa los regímenes conservadores que nos han gobernado en el siglo XX, a pesar del ropaje liberal con el que casi siempre se cobijan.”

Análisis de la obra Cuentos Completos


En cada uno de los cuentos que presenta Medardo Mejía hay una gran crítica a la sociedad hondureña de ese entonces, en donde la falta en contra de los más humildes del país es reflejada en cada una de sus letras, el rechazo, la indignación y el levantamiento del pueblo hondureño son una de las facetas más importantes, la política es remarcada en cada uno de estos relatos “La Silla Vieja” dónde una silla mecedora de madera teme por su vida ya que le han dado tantos usos que la desecharían en un abrir y cerrar de ojos, este es el reflejo de los humildes que son despojados de sus pertenencias con tanta facilidad, el temor de ser desechado como un desperdicio humano no valen nada solo se necesita en el momento y lugar adecuado, otras sillas nuevas escuchan el relato que les da la silla vieja y sus experiencias y con gran temor de terminar así como les relata, estas representan al pueblo que ven las experiencias vividas por otros y que se convierten en el siguiente blanco de una sociedad opresora, la silla vieja termina incinerada y las otras ven como es despedazada frente a sus ojos y con temor de terminar así, los personajes que se presentan también son los miembros opresores con nombres muy particulares: “PedorrinaGarratazu, doña Perpera, don Filisteo, Penicilina, Rayo Bax, don Esqueleto, Este País es Mío (refiriéndose al Banco Mundial)” cada uno de estos nombres son la representación de los que ocasionan este tipo de sufrimientos al país manteniendo una charla sobre los nombres de sus hijos que son bonitos y don Esqueleto se siente orgulloso de ello Penicilina y Rayo Bax son nombres neocolonialistas es lo que dice, prácticamente haciendo referencia a los superiores que nos mantiene en la época de la colonia. Todos los cuentos tratan sobre temas de política, injustica, neocolonialismo, religión, opresión, luchas, etc., una excelente recopilación de sus trabajos y que también pueden encontrarse en la Revista Ariel que volvió a la publicación en el país.

Identidad Nacional


Medardo Mejía es conocido como uno de los escritores que exaltó el amor a la patria y valores nacionales, de acuerdo a lo leído muestra al humilde en su forma de ser su sencillez y su sentido de lucha como algo sorprendente y heroico porque a pesar de cómo se vean las cosas para ellos siguen avanzando por encontrar un país libre para ellos y sus generaciones sientan ese sentimiento de lucha por la libertad, esto a medida se muestra en su obra, al igual que en sus trabajos documentales de la Historia de Honduras tomos muy importantes para el país, incluso en sus ensayos habla sobre el heroísmo de los próceres de ese entonces Cabañas como el hombre honrado y gran soldado de Honduras, El Sabio Valle un hombre que formó parte en la declaración de la Independencia de Honduras, al igual su exaltación por los escritores de antaño, el lenguaje utilizado en sus cuentos es el típico hondureñismo que todos conocemos una característica de la Identidad Nacional, los Mayas como un gran pasado que dejó marcas de una gran civilización llena de misticismo y ciencia que sobrepasó los horizontes del conocimiento un orgullo hondureño, es por esta razón que Mejía fue uno de los grandes escritores dando como un gran reflejo de la hondureñidad por medio de las letras.

Conclusión


  • La obra de Medardo Mejía está basada en las vivencias que tuvo durante una época en donde el país sufría el peor momento de la historia.
  • Por medio de las letras Mejía mostraba su inconformismo hacia las autoridades de Honduras, la manera en que el pueblo era sumergido a la dictadura de Carías.
  • El patriotismo y la identidad nacional se marcan en cada una de sus palabras expresadas en sus textos con solo mostrar la realidad hondureña y la manera en que se vivía.
  • Como historiador logró recuperar documentos valiosos para el país y que son usados gracias a su desempeño como un amante de Honduras.
  • En general Medardo Mejía es un escritor por excelencia y en todos los ámbitos tanto en periodismo, dramaturgo, ensayista e historiador donde desempeñó un papel muy crucial en las letras y dando a demostrar que solo por medio de ellas podemos expresar nuestros mayores sentimientos y amor por la patria.

Contexto Histórico


Honduras siglo XX

Durante la primera mitad del siglo XX varias compañías fruteras estadounidenses —como la UnitedFruitCompany, la Standard FruitCompany y Cuyamel FruitCompany— hicieron rápidamente del banano la principal exportación del país a cambio de grandes concesiones.

De esta forma Honduras entró al mapa mundial de comercio (Durante este tiempo Honduras junto a Guatemala y Costa Rica adquirieron el seudónimo peyorativo de banana republicas: «repúblicas bananeras»).

En la segunda década del siglo XX desapareció el partido conservador y se formó el partido nacional siendo fundado en 1918, desde ese entonces hasta el presente hay dos partidos políticos principales, el partido liberal de Honduras y el partido nacional de Honduras.

Las pugnas iniciales entre la UnitedFruitCompany y la Cuyamel se expresaban en más que solo competencia de ventas sino en el plano político y militar. La Cuyamel se apoyaba en los liberales y la united en los nacionalistas.

En 1924 Honduras era el primer exportador de banano en el mundo, el problema en ese entonces era que las grandes ganancias se las quedaba la UnitedFruitCompany. Estados Unidos mandó a sus marines para controlar un conflicto civil, diversas voces protestaron reclamando la soberanía nacional, también muchas mujeres como Visitación Padilla, quien luego sería una tenaz opositora a la dictadura del General Carías.

Estas pugnas culminarían cuando la UnitedFruitCompany adquirió Cuyamel en 1929, convirtiéndose así en la mayor propietaria del país, resaltando la figura del bielorruso Samuel Zemmuray, Zemmuray habría sido dueño de la cuyamel.[3]

Desde 1929 hasta 1933 fue presidente de Honduras el médico, narrador y político Vicente Mejía Colindres (partido liberal), tuvo que lidear con los efectos de la depresión económica, también se enfrentó al problema de que los poderes Legislativo y Judicial estaban en manos de la oposición, y se oponían sistemáticamente a sus planes de administración, durante su Presidencia hubo amplia libertad, luego lo sucedió el General Tiburcio Carías Andino (partido nacional).

La fusión de las compañías bananeras permitió la llegada al poder del General Tiburcio Carías Andino en 1932. Bajo el mandato de este presidente, Honduras comenzó a respirar un período de estabilidad social y económica, pero a un precio alto. El presidente Tiburcio Carías amplió su periodo de gobierno haciendo uso de la represión, como medida para centralizar el poder y así poder extender su período presidencial (dictatorial) que duró desde 1933 hasta 1949.

En 1957, el liberal Ramón Villeda Morales fue elegido presidente constitucional. Durante su gobierno, Honduras entró en el Mercado Común Centroamericano e inició programas para una timorata reforma agraria y la ampliación de la educación. Su política provocó la desconfianza de los conservadores en Honduras, quienes apoyados por el macartismo y tras el triunfo del comunismo en Cuba, provocaron en 1963 un golpe de estado en contra de Villeda Morales. En su lugar, los conservadores ubicaron al coronel Oswaldo López Arellano. Estos hechos marcaron el comienzo de un largo período de dictadura militar en Honduras.

López Arellano gobernó el país desde 1965 hasta 1974. La frágil economía hondureña se debilitó aún más durante su régimen. La fuerte emigración de más de 300.000 salvadoreños aumentó el desempleo en el país lo que terminó en la mal llamada: “Guerra del Fútbol” en 1969. A pesar de ser considerada una victoria por parte del Estado Hondureño la así llamada “Guerra del Fútbol” logro demonstrar la debilidad del ejército Hondureño al igual que su corrupción debido al hecho de la existencia de varios soldados “fantasmas”, soldados que aparecían como soldados asalariados en los registros pero que no existían. El fraude y la corrupción debilitaron la efectividad militar del ejército Hondureño y de no contar con el apoyo Norteamericano a la fuerza aérea, que consistía en la donación de varias aeronaves, además de su apoyo en el fallo otorgado a favor de Honduras en la Organización De los Estados Americanos(OEA), hubiese terminado en derrota.[4]

En 1974 López Arellano durante su segundo régimen de gobierno tras promover algunas reformas fue acusado de haber sido sobornado por la UnitedBrands (sucesora de la UnitedFruitCompany), lo que provocó un golpe de estado, liderado por el coronel Juan Alberto Melgar Castro. Tres años más tarde, este coronel fue depuesto y en su lugar arribó al poder un triunvirato militar, desde donde surgió el liderazgo del Coronel: Policarpo Paz García.

La inestabilidad política


Las Guerras Civiles

Las luchas fratricidas encaminadas a la captura del poder desangraron al país durante buena parte de su historia republicana. De ahí que la inestabilidad política azuzada por los países vecinos, Guatemala, El Salvador y Nicaragua, así como por las empresas bananeras durante el siglo XX, haya sido una tónica constante hasta fechas recientes.

La inestabilidad constitucional, gubernamental e institucional se evidencia en la promulgación, desde la proclamación de la Independencia, de trece constituciones nacionales y tres federales. Desde el primer jefe de Estado hasta el presidente del cambio de milenio, Carlos Flores, se han sucedido cerca de 140 cambios de gobierno. Desde 1927 hasta la década de 1980 se produjeron, en el territorio nacional, alrededor de 400 acciones de armas.

La inestabilidad no sólo ha sido producto de las luchas por rivalidades locales y los enfrentamientos por caudillos militares, civiles y religiosos, desarrolladas en Comayagua, Tegucigalpa, Santa Rosa de Copán, Danlí, Amapala… Las sucesivas intervenciones del gobierno estadounidense y de los demás países centroamericanos generaron una situación que oscilaba entre despotismo y la anarquía.

Durante el prolongado gobierno de Tiburcio Carías Andino (1933 – 1949) concluyeron las luchas internas armadas mediante el recurso a la represión contra la oposición liberal y la de su propio partido, el Nacional. El apoyo que recibió por parte del ejército (aun no profesional), de la UnitedFruit Co. (que en 1929 había comprado a su rival, la Cuyamel Standard Fruit), del departamento de Estado norteamericano y de parte de la población, ayudan a explicar la larga permanencia de Carías en el poder.

La paz impuesta no fue producto del consenso, libremente expresado en las urnas, pero logró condiciones de estabilidad y una transición hacia la apertura democrática iniciado por su sucesor, Juan Manuel Gálvez, seleccionado por el propio Carías Andino.

Juan Manuel Gálvez


Durante su presidencia (1949 – 1954) se dio un segundo momento en el intento de modernización del Estado y la sociedad: ampliación de la institucionalidad estatal en el área de la producción agropecuaria, finanzas, educación, salud, vivienda.

La estructura económica empezó a diversificarse, incrementándose el cultivo y la exportación de café, algodón y azúcar. Con el apoyo de las Naciones Unidas, se dio inicio a un gradual proceso de expansión del mercado interno, así como una mayor participación del sector público en la economía nacional: la fundación del Banco Central y del Banco Nacional de Fomento (1950). La prosperidad económica de la posguerra favoreció el desarrollo de la industria ligera y al agroindustria.

Por otro lado, se permitió el paulatino retorno de los emigrados políticos y se restableció la libertad de prensa. Así, la oposición empezó a reestructurarse y a recoger aspiraciones tanto de los emergentes sectores medios como del obrerismo y del campesinado. Un sector de la izquierda del Partido Liberal fundó en el año 1946, el Partido Democrático Revolucionario Hondureño. El Partido Nacional, en el poder, se dividió en dos facciones: el cariísmo, en torno al viejo caudillo, y el Movimiento Nacional Reformista, que postuló como su candidato presidencial a Abraham Williams, ex compañero de fórmula de Carías.

Si bien el porcentaje del sector agrícola en el Producto Interno Bruto (PIB) continúo siendo preeminente, la contribución del sector exportador declinó, asumiendo un papel cada vez más importante la agricultura de consumo doméstico.

Si en 1939 el porcentaje de la contribución de la agricultura de la exportación al PIB permaneció en un 22.9% en 1949 la cifra había caído al 19.6% estabilizándose en el 12.7% en 1959. El sector manufacturero aumentó ininterrumpidamente su peso en el PIB tras la Segunda Guerra Mundial, alcanzando cerca del 4.5% en 1949, el 7.5% en 1959 y el 10% en 1969. En contraste, durante los años 20 y 30, el sector industrial apenas había sumado un poco más del 3% del PIB.

El movimiento obrero: La huelga bananera de 1954


Los orígenes del movimiento social hondureño se remontan a la década de 1920. En las minas y plantaciones bananeras surgió el proletariado, esto es, la fuerza de trabajo que depende en forma exclusiva del salario que devenga. Fue allí donde se dieron movimientos de protesta social: huelgas, paros, agitación política que culminó con el lanzamiento de una candidatura obrero – campesina en 1931, encabezada por Manuel Cálix Herrera, líder del Partido Comunista.

La creciente agitación obrera y su organización fue decapitada con el advenimiento del régimen de Carías. Pero a partir del gobierno de Gálvez se fue reactivando el movimiento popular. En opinión de Darío Euraque, la base estructural para la mayor participación obrera durante la época de 1950 se derivó de dos grandes fenómenos: primero, el incremento del número de trabajadores en las plantaciones bananeras a finales de la década de 1940 y el crecimiento de una fuerza artesana y manufacturera, sobre todo en la costa norte; y en segundo lugar, el movimiento demográfico desde el interior de los departamentos del litoral septentrional. Si en 1935 el empleo de las plantaciones bananeras ocupaba a poco más de 17,000 trabajadores, hacia finales de los años cuarenta esa cifra se había duplicado. En 1953 alcanzó su máximo, con poco más de 38,000 empleados.

Una combinación de factores internos y externos se conjugaron en el histórico año de 1954 para ejercer de detonante a la acumulación de reclamos largamente postergados: el alza creciente del costo de la vida, la subida de los precios de los comestibles, los malos tratos en los centros de trabajo y otros problemas vinculados a aspectos de higiene y seguridad, así como la atención médico – hospitalaria. Si el costo de la vida había aumentado, no lo habían hecho los salarios. Por otra parte, las ganancias de la UnitedFruit Co., entre 1946 y 1953 habían alcanzado 104.5 millones de dólares, el porcentaje de retorno de ganancias más alto entre sus plantaciones centroamericanas (33.4%) y el mayor en términos absolutos. También deben tomarse en cuenta hechos tales como la resistencia de los patrones a reconocer las organizaciones de trabajadores o la sistemática negación de aquellos a satisfacer sus legítimas y justificadas demandas.

El espíritu de la época de posguerra, con su énfasis en la vigencia de los derechos humanos, también creó un clima propicio. El hecho de que en la vecina Guatemala se hubiera derrocado, en el año 1944, una dictadura e inaugurado un régimen abierto a las reformas sin duda no pasó inadvertido para el pueblo hondureño.

La serie de huelgas iniciadas el 3 de mayo no se circunscribieron a las plantaciones bananeras, sino que se extendieron a la mina El Mochito, propiedad de la Rosario Mining Co., así como a las fábricas de San Pedro Sula, La Ceiba y Tegucigalpa. Durante 69 días el país vivió el más importante movimiento social de su historia, en el que los trabajadores agrícolas, mineros, obreros de manufactura, además de la mayoría de los hondureños que apoyaron las huelgas, escribieron páginas inolvidables de su destino colectivo.

Consecuencias Sociales


La consecuencia más inmediata de las huelgas fue el aumento del desempleo entre los trabajadores bananeros: más de 10,000 fueron despedidos, representando el 40% del total de empleados en 1953, debido a la mecanización de diversas labores implementada por las empresas fruteras, así como la reducción del área cultivada, debido al costo creciente de la lucha contra las plagas que afectan al banano. Estos miles de parados se dirigieron a las ciudades en busca de empleo o bien se dedicaron a las labores agrícolas de subsistencia en las tierras abandonadas por las empresas bananeras.

El obrerismo organizado empezó a surgir como un sector minoritario y relativamente privilegiado de la fuerza laboral hondureña, en razón de su creciente capacidad organizativa y negociadora, emergiendo como un nuevo grupo de presión. Empero tendió a fraccionarse y dividirse bajo líneas político – ideológicas.

Los efectos sobre la economía


Las empresas bananeras tuvieron pérdidas en la producción, las tierras y el equipo calculadas en 15 millones de dólares. El monto de salarios no devengados por los obreros se estimó en 2 millones de dólares, y la suma que el Estado dejó de percibir en concepto de ingresos fiscales se calculó en un millón de dólares.

La producción bananera sufrió un brusco descenso en los niveles de exportación: si en 1953 las exportaciones habían sido de 12.4 millones de racimos, en 1954 descendieron a 9.2 millones, debido, no solo a las huelgas, sino, sobre todo, a las inundaciones de las plantaciones que tuvieron lugar a finales del mismo año. Con respecto a la satisfacción de las peticiones salariales planteadas por los huelguistas, las mismas fueron parcialmente resueltas en forma favorable. No obstante, la petición medular, esto es, un incremento salarial del orden del 50 por ciento, apenas fue satisfecho en una escala del 10 al 15%.

LA GUERRA DE 1969 O GUERRA DEL FUTBOL


Los regímenes militares

Las Fuerzas Armadas se aliaron con el Partido Nacional (institución ya desvinculada de la influencia de Tiburcio Carías Andino) para administrar el país. La “infiltración comunista” fue la justificación utilizada para derrocar al gobierno democrático. La represión se dirigió no solo contra los políticos liberales, sino también contra dirigentes obreros, campesinos y estudiantiles.

En el año de 1965, con el propósito de proporcionarle una fachada de legitimidad al régimen militar, se celebraron elecciones para formar la Asamblea Nacional Constituyente, las cuales fueron calificadas como fraudulentas por la oposición. Este cuerpo legislativo, de nuevo en elecciones de segundo grado, escogió al coronel Oswaldo López Arellano –previamente ascendido al generalato—como presidente de la República. Su estilo autoritario y excluyente continúo muy presente, hasta el punto que consiguió controlar cerca del 90% de los gobiernos locales.

La oposición, en la que estaban incluidos dirigentes empresariales de San Pedro Sula con aspiraciones políticas e inscritos en la corriente reformista del Partido Liberal, entabló alianzas con líderes obreros y decretó una huelga general el 18 de septiembre de 1968. El detonante fue la aprobación, por parte del gobierno, del Protocolo de San José, que establecía un impuesto del 30% para las importaciones fuera del área centroamericana, y otros impuestos adicionales. La reacción del régimen presidido por López Arellano fue declarar ilegal la huelga e implantar el estado de sitio por 30 días, así como la clausura temporal de dos diarios, con lo que logró neutralizar esta inédita alianza obrero – empresarial.

La guerra entre Honduras y El Salvador


Hacia 1969 vivían en Honduras entre 250,000 y 300,000 salvadoreños, la mayoría de ellos en forma ilegal. La rígida estructura social de El Salvador, lo reducido de su territorio, el acaparamiento de tierras agrícolas por parte de una elite exportadora de café, azúcar, y algodón, el carácter represivo de los regímenes de ese país (evidenciando de manera dramática, con la matanza de miles de campesinos en 1932), la abundancia de tierras nacionales y ejidales en Honduras y lo escaso de su población en relación a su área, indujeron a miles de salvadoreños a dirigirse al vecino estado en busca de trabajo y tierras. Los intentos hondureños por controlar esa corriente inmigratoria no tuvieron éxito, a pesar de los convenios firmados por ambos países.

Ante las presiones de los sectores agrarios, López Arellano optó por iniciar la deportación masiva de aquellos que no pudieran demostrar legalmente su permanencia en territorio nacional, así como la entrega de predios a campesinos hondureños por nacimiento. Otro factor que coadyuvó a la creciente tensión entre las dos repúblicas fue el hecho de determinadas áreas de la frontera terrestre común eran reclamadas por ambas naciones, hecho agravado por la indefinición de la línea divisoria en los llamados bolsones.

A los aspectos demográficos del conflicto bélico, además de los de tenencia de la tierra e indefinición fronteriza, debe agregarse el hecho de que ambos países contaran con un desigual desarrollo económico. El Salvador poseía una base industrial más desarrollada que Honduras, y un comercio bilateral favorable a su balanza de pagos.

La firma del tratado Multilateral de Libre Comercio e Integración Económica (1958) por parte de los países centroamericanos no se tradujo en un desarrollo equilibrado. Guatemala, El Salvador y Costa Rica fueron los beneficiados, en detrimento de Nicaragua y Honduras. En el año 1969 Honduras concluía que el Mercado Común Centroamericano le había asignado el papel de exportador de alimentos y maderas, importando manufacturas de sus vecinos, y su balanza de pagos era cada año más deficitaria.

La ruptura de las relaciones diplomáticas, la deportación de miles de salvadoreños de territorio hondureño y el comienzo de las hostilidades bélicas fueron actos de un drama que dañó las relaciones entra ambos países durante varios años. En 1980, bajo los auspicios del mediador peruano José Bustamante y Rivero, se firmó un tratado de paz en virtud del cual ambos contendientes se comprometieran a negociar diversos puntos sujetos a controversia, incluyendo el fronterizo, tanto terrestre como marítimo.

A partir de esa fecha se consiguieron avances en ciertos temas. En aquellos aspectos limítrofes en los que prevalecía el desacuerdo se presentaron las respectivas posiciones ante la Corte Internacional de Justicia de la Haya, que emitió sentencia en 1992. Las tesis hondureñas prevalecieron, y su superficie territorial pasó a ser de 112,492 km2. Este conflicto generó entre los hondureños la necesidad de implementar cambios en la economía, la administración pública y en general la visión de país.

El Mercado Común Centroamericano también debió haber revisado después del retiro hondureño del mismo, sustituyéndose por la firma de tratados bilaterales de tipo comercial. No fue hasta 1973 cuando Honduras se reinsertó en el proceso integracionista, acordándose crear una comisión para elaborar y negociar un nuevo tratado, elaborado y presentado como Comunidad Económica y Social de Centroamérica.

Las pretensiones reeleccionistas del general Oswaldo López Arellano encontraron una oposición generalizada. Un amplio frente constituido por dirigentes obreros y empresariales se materializó nuevamente con el propósito de que los particos políticos representaran planteamientos novedosos de cara a las elecciones de 1971; incluso se contemplaba la posibilidad de un cogobierno garantizado por las Fuerzas Armadas. Así se fue conformando una alianza tácita entre la burguesía de San Pedro Sula, la federaciones obreras con liderazgo reformista y López Arellano.

Resultados de los encuentros

Estos son los resultados de los partidos de fútbol entre las selecciones de ambos países:

  • El 6 de junio de 1969 Tegucigalpa: Honduras – El Salvador 1-0 (0-0 en el descanso)
  • El 15 de junio de 1969 San Salvador: El Salvador – Honduras 3-0 (3-0)
  • El encuentro de desempate tuvo lugar el 27 de junio de 1969 – El Salvador – Honduras 3-2 (1-2 en el descanso, 2-2 en jornada completa), jugado en la Ciudad de México.

Consecuencias de la guerra

  • La muerte de entre 2.0002 y 6.000 civiles, y más de 15.000 heridos dependiendo de la fuente.
  • Unos 60.000 a 130.000 de los 300.000 salvadoreños indocumentados que vivían en Honduras fueron forzados a regresar a su país.2
  • La finalización del esfuerzo de integración regional conocido como Mercado Común Centroamericano (MCCA), diseñado por EE. UU. como una contraparte económica regional para contrarrestar los efectos de la revolución socialista en Cuba.
  • El refuerzo del papel político de los militares en ambos países. En El Salvador, en las elecciones legislativas que siguieron, la mayoría de los candidatos del Partido de Conciliación Nacional (PCN) de El Salvador, en esa fecha en el gobierno, salidos del Ejército, hicieron una enorme apología de su papel en el conflicto y por consiguiente resultaron victoriosos en las elecciones de diputados y alcaldes.
  • El agravamiento de la situación social en El Salvador, producto de las deportaciones desde Honduras, ya que el gobierno tuvo que facilitar a estas personas la reinserción económica, que no se logró satisfacer adecuadamente. Aumentó la presión social que derivó en la guerra civil que viviría el país centroamericano.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s