Lucila Gamero Medina

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Biografía


Lucila Gamero nació en la oriental ciudad de Danlí, en el departamento de El Paraíso, en la república de Honduras) el 12 de junio de 1873, su padre era el doctor Manuel de Adalid Gamero Idíaquez1 y su madre Camila Moncada Lazo; su hermano mayor fue Manuel de Adalid Gamero Moncada -diferencia de un año-. Era una familia que, sin ser rica precisamente, pertenecía a la clase alta. “Tenían la idea de ser descendientes de españoles”, dice el escritor hondureño Juan Ramón Martínez. Es por ello que Lucila se comporta con la dignidad y prestigio que su familia pretendía tener. No se sabe de dónde hereda su vena literaria, pero sí que desde joven se dedica a escribir. Su primera novela fue Amalia Montiel, 1895, que publica por capítulos en el semanal El Pensamiento, que dirigía en Tegucigalpa, Froylan Turcios, el primer medio literario en dar espacio a las mujeres.

Lucila mantenía correspondencia con Turcios y con una hermana de éste, Rafaela, a quien parecía unir una gran amistad. Gamero también tiene el honor de publicar la primera novela del país, Adriana y Margarita, 1897, de un total de siete novelas y un libro de cuentos.

No obstante a su persistencia y capacidad, en la publicación de Froylán Turcios, Gamero aparece como una simple colaboradora y no se hace mención de sus novelas ni crítica literaria alguna. Era una actitud mezquina en la que, sin duda, tenía que ver el hecho de que ella fuera mujer.

Su visión feminista y avanzada la convirtieron en una mujer incomprendida, y también tuvo que lidiar con la insatisfacción de su género. Ella quería ir a estudiar a Guatemala junto a su hermano, pues tenía vocación de doctora, pero tuvo que conformarse con ejercer empíricamente lo que leía en los libros.

Gamero montaba a caballo, dirigía una hacienda y era dueña de una farmacia. Fue tildada de varonil e inmoral. En 1898 se casó con el señor Gilberto Medina, un hombre rico, pero relativamente inculto, que había sido Juez en Danlí. Tuvo una hija y un hijo que le dieron nietos. Se dice que cuando murió, no le dieron el responso en la iglesia, debido a sus críticas hacia la jerarquía. Está sepultada en un cementerio privado en la ciudad de Danlí, El Paraíso, Honduras C.A.

La novela Blanca Olmedo es una de las más conocidas en Honduras. Y quizá, al igual que Prisión Verde, se le reconoce no por su mérito literario, sino por lo que tiene de crítica social. Blanca Olmedo, una novela romántica escrita a principios del siglo XX, resulta ya anacrónica para su época, porque el período cultural del romanticismo ya se consideraba superado para ese tiempo. Al contrario de Prisión Verde, que es una novela que trata de reflejar las vivencias de la gente humilde en los bananales de la Costa Norte, en Blanca Olmedo los protagonistas gozan de una exquisita educación que les permite usar siempre un lenguaje refinado. En las tertulias a las que asisten estos personajes se ejecutan piezas musicales famosas en Europa. El lugar de la acción aparece como una ciudad indeterminada en algún país del continente americano. Es hasta la última página del libro que nos damos cuenta que la acción se desarrolla en la ciudad de Danlí, Honduras, de dónde también es originaria la autora, Lucila Gamero de Medina.

Blanca Olmedo es una historia trágica, es la historia de una joven que lucha por ser feliz en contra de una adversidad que la acecha a cada paso y que al final no logra vencer. Blanca Olmedo es una muchacha ejemplar, bella e inteligente, cualidades que en vez de favorecerle le atraen enemigos que no cejan en su empeño por destruirla. Las desgracias de Blanca Olmedo comienzan cuando el personaje Elodio Verdolaga se ofrece para llevar los asuntos legales de su Padre, don Carlos Olmedo. Verdolaga se pone de acuerdo con el demandante para perjudicar a don Carlos, haciéndole perder sus bienes, y también pretende aprovecharse de la desgracia económica de la familia para aprovecharse de Blanca. Don Carlos se da cuenta de la traición de Verdolaga y se lo comunica a su hija Blanca, que desde ese momento empieza a despreciar a Verdolaga con todo su ser. Don Carlos muere poco después, agobiado por la desgracia.

Su abundante producción literaria ocupa el período tardío del romanticismo de la novela hispanoamericana; el amor y la familia, son los grandes temas que ocupan la mayor parte de sus argumentos narrativos.

Obras


  • Páginas del corazón
  • Adriana y Margarita
  • Aída, novela regional
  • Betina
  • La secretaria
  • Blanca Olmedo
  • Amor exótico

Identidad en la obra de Lucila Gamero de Medina


El mayor aporte de Lucila Gamero de Medina a nuestra identidad es la convicción de libre-pensamiento y amor por lo suyo que muestra y transmite mediante sus obras.

Es así como logra calar hondo en la mentalidad de los hondureños, y, al tener un encuentro cercano con sus obras, podemos despertar del letargo donde nos encontramos inmersos y darnos cuenta que la realidad nos llama a ser valientes, a luchar por la defensa de nuestros derechos y caminar en pos del horizonte donde hemos puesto la mirada.

Lucila Gamero de Medina demuestra su amor patrio al desvelar la sórdida realidad que imperaba en su época, y hacer un llamado a la conciencia colectiva para abandonar las acciones de corrupción y pelear por una Honduras valiosa, digna de nobles almas con el espíritu de la justicia y la libertad.

Análisis de “Blanca Olmedo”


“Consta de cincuenta capítulos, en su organización interna la estructura es perfectamente reconocible: presentación de ambiente y personajes, centro o nudo de la trama y el funesto desenlace… no sigue la típica literatura que enhebra páginas y páginas con descripciones, explicaciones, advertencias, etc., propios de la novelística romántica e incluso del Realismo.”

Los personajes de Blanca Olmedo gozan de una excelente educación, al expresarse hacen uso de un lenguaje refinado. La acción se desarrolla en una ciudad indeterminada, hasta el final nos damos cuenta que su trama se desarrolla en la ciudad natal de la escritora, Danlí.

La narración varía, una parte es en primera persona, relatada mediante una especie de diario; y la otra parte está narrada en tercera persona.

El escritor nicaragüense Antonio Medrano dijo:

“Blanca Olmedo”, libro intensamente vivido y sentido. Libro en que la autora ha puesto alma, pasión, dolor… Libro en que palpita el amor y la vida, que pasan como meteoros que se esfuman… Sus páginas no se leen, se devoran, se viven, se sienten, y nuestras lágrimas las hacen inmortales. Lucila Gamero de Medina está ya consagrada por la gloria”.

Óscar Acosta cataloga a doña Lucila como una mujer “fuera de serie”.

“Ella pisaba terrenos que sólo los habían pisado los hombres en aquella época”.

De ahí que su obra “Blanca Olmedo” no haya querido ser editada en la España de 1930 por el hecho de mencionar las injurias de miembros de la Iglesia Católica, “el hecho de que la mujer escribiera era algo que no era normal, más si escribía sobre temas como los que ella tocó”.

Características románticas


Blanca Olmedo, es una novela romántica, paralelo a su sentimentalismo retrata conflictos fundamentales en la sociedad hondureña al iniciar el siglo XX.

El Romanticismo en Doña Lucila Gamero, no está emparentado con la expresión facilona, común, trillada o patética en la exposición de sentimientos desligados de un entorno humanista. Algunas características románticas son:

1) Amor por la naturaleza, en quien se encuentra una gran experiencia de regocijo, y un profundo devenir de la sensibilidad característica de los románticos.

“El día de hoy amaneció muy claro y fresco. Desde la ventana de mi cuarto contemplé el jardín y vi multitud de pajaritos jugando con las flores y buscando en ellas el apetecido sustento. Quise confundirme con ellos, gustar de su alegría.” (Página 21.)

“Desde niña he sido aficionada a contemplar la Naturaleza y a fijarme en ciertas cosas que para la mayor parte de la gente son menudencias y pasan inadvertidas.” (Página 41.)

2) Sentimiento de soledad y resignación al sufrimiento.

“No me atrevo a esperar en este mundo sino tristezas. El ángel pálido y triste que me besó al nacer, aún no se ha separado de mi lado.” (Página 9.)

“Y hundió la cabeza entre sus manos, angustiado, con la angustia de un dolor inenarrable.” (Página 145.)

 

3) Exposición de sentimientos que determinan caracteres humanos reales, con seres fácilmente palpables en nuestra cotidianeidad.

            “¡Qué placer tan inefable siento al amar a Gustavo y verme amada por él”. (Página 155.)

4) Preferencia por la muerte antes que vivir una vida sin el amor soñado.

           “Prefiero morirme a sufrir el dolor de no tenerte.” (Página 230.)

“-Juré que no sería más que de Blanca, y ya voy a cumplir mi juramento… Muy pronto estaré a su lado.

Acostóse en su lecho; puso el retrato de Blanca sobre sus labios, y exclamando.

-Voy a destrozar este corazón que tanto la ama… ¡Dios tenga piedad de mi alma!

Apretó el gatillo del revólver sobre su corazón desilusionado.” (Página 327.)

5) La humanidad frente a situaciones anómalas, asediada por un entorno limitado, cargado de injusticias sociales.

“Entonces, ¿qué señorita distinguida encontraré que pueda gustarte?”. (Página 205.)

“¡Qué escándalo! –sollozó doña Micaela-. ¡Verme despreciada por una advenediza ambiciosa, hija de alguna mujer prostituida! (Página 207.)

Y, sobre todo, de dogmas políticos y religiosos que relegaban a los pobres a vivir en la más desastrosa miseria.

“Esa joven lleva muy mal camino y, por más que he hecho, no he podido inculcarle ideas puras, sinceras y religiosas.” (Página 199.)

“Hace varios domingos que ni ella ni Adela van a oír misa… ¿Por qué no quiere confesarse? ¡Qué pecados tan horribles tendrá que quiere ocultarlos a mí, humilde, pero recto representante de Dios!”. (Página 200.)

Valoración


En las obras de Lucila Gamero, innegablemente, se encuentra un cúmulo de ideas nuevas, renovadoras y osadas, que a través de una historia, cuyo tema central puede ser el amor o cualquier sentimiento humano, es capaz de ubicar personajes con necesidades e inquietudes emocionales, espirituales y económicas, para calar hondo en la mentalidad del lector y despertarlo a su realidad.

Y es aquí donde reside la maestría de la autora, que nutrida con una formidable corriente de pensamiento, denuncia la carcoma que reside en las clases sociales y en la hipocresía de la religiosidad.

Es por ello que su obra perdurará, porque es muy probable que siempre, lamentablemente, haya algunos sentimientos que nos hagan menos humanos y nos conviertan en seres insensibles, indiferentes, cercanos a un abismo de hastío y miseria.

 Bibliografía


  • Gamero de Medina, Lucila; Blanca Olmedo.
  • Martínez, Juan Ramón; Lucila Gamero de Medina, Su vida y Obra.
  • Gaitán, Nery Alexis; Lucila Gamero de Medina en su condición de libre-pensadora. “La Tribuna Cultural”,18 de mayo de 2014.
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