Clementina Suárez

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Biografía


CLEMENTINA SUÁREZ (1906-1991) Poeta. Representa una de las voces más plenas de la poesía hondureña contemporánea. Viajera infatigable, rebelde de su tiempo, vivió en México, Cuba, Nueva York, Madrid, Guatemala y El Salvador. En nuestro país fundó y dirigió las revistas Mujer y Prisma. «Clementina es la mujer más pintada del mundo», escribió la poeta costarricense Carmen Naranjo, al referirse a los incontables retratos de la poeta, realizados por connotados pintores de Europa y América.

Estuvo casada con Guillermo Bustillo Reina y el pintor salvadoreño José Mejía Vides. En 1970, se le otorgó el Premio Nacional de Literatura Ramón Rosa.

La poeta olanchana es la voz femenina de la poesía hondureña por excelencia. Y fue la primera mujer en publicar un libro: el poemario “Corazón sangrante” (1930) dedicado a su madre.

Fue una de las voces fundamentales de la poesía vanguardista de nuestro país. Su discurso exultaba emociones y sensibilidad extraordinaria.

La existencia de Clementina se debatió entre el escándalo, la admiración, la adulación y el vilipendio. No podía ser de otra manera. Nacida en Juticalpa, en 1902, desde muy joven abandonó la familia que buscaba confiscarla para el matrimonio tradicional. Intentó refugiarse en una Tegucigalpa que no le perdonó su bohemia, su pasión por los cafés, su gusto por la compañía masculina. Incomprendida por una sociedad somnolienta, se dedicó a escribir, obedeciendo a una fuerza interna sobre temas urgentes y universales. Su espíritu revolucionario, iconoclasta la llevó a declararse feminista muy tempranamente.

La franqueza de Clementina chocó con la moral de su tiempo. Su propio estilo de vida puso en cuestión la gazmoñería, la sexualidad reprimida, muda e hipócrita de entonces –y de hoy-. Vestía pantalones cortos y traje de baño; celebraba su cuerpo no sólo en su vida sino también en su poesía. Y aunque ella fue la primera mujer que publicó un libro en Honduras, la gente se interesaba más por sus amantes que por su poesía.

Participó con pasión y transparencia en todos los acontecimientos importantes de su época. Para ella no existían los disfraces, rechazó los códigos de lo grosero y de la intolerancia. Con sus actos y su poesía transgredió las convenientes costumbres puritanas. Rompió con los discursos clandestinos, circunscritos, disfrazados. Quebró las prohibiciones, la represión. Sin prudencia alguna acometió la tarea de ser desbordadamente auténtica.

En las tertulias del Café de París y El Jardín de Italia fue la única mujer que departió con los intelectuales de aquellos años, Alejandro Castro, Alfonso Guillén Zelaya –director de El Cronista-, Antonio Rosa (padre de sus hijas), Guillermo Bustillo Reina (su primer esposo), Arturo Martínez Galindo, Claudio Barrera, entre otros. Se identificó con aquellos que reverenciaron su talla intelectual y asumieron su feminidad.

En su obra Clementina ha dejado bien claro que las mujeres debemos abordar la relación entre poder, saber y sexualidad, a pesar de las consecuencias o aunque el precio a pagar sea bastante caro. Transgresora de leyes, de prohibiciones, irrumpió con sus actos y con la palabra, en el placer: las delicias de la palabra y los gozos del cuerpo. Renunció al conformismo de las mujeres subordinadas por el poder, el patriarcado y los fundamentalismos tan extendidos entonces. Dotó a la literatura hondureña de su primera ars erótica. Nos legó una poesía extraída del placer mismo, con una intensidad y calidad que la han vuelto imperecedera.

Murió trágicamente en 1991 (asesinada). Fue una gran promotora de la obra de pintores jóvenes centroamericanos. El Club Rotario de Tegucigalpa Sur abrió, en 1994, una galería de arte con su nombre.

Contexto histórico:


Es considerada como una figura fundamental de la generación de vanguardia y figura fundamental de la llamada “generación de la dictadura” (generación del 35) que tanto en su obra como en sus acciones se opusieron firmemente a la dictadura de Carías. La dictadura de Carías según Héctor Leiva, recurrió a dos formas de control de la población: el control social y la promoción de una moralidad pública.

Carías y sus colaboradores supieron que no bastaba el ejercicio de la fuerza (que tantas veces les había fallado a otros caudillos) sino ganar una autoridad moral (independientemente de que se tuviera en la práctica) que compensara la ruptura del orden democrático y que granjeara el beneplácito de la población”. En el periódico La Época aparecieron los escritos favorables más acalorados, lo mismo que ganó la pluma de algunos de los autores literarios más aquilatados del momento, pero sobre todo se fortaleció la policía a la que se la obligó a cumplir ambas funciones, la de reprimir las conductas antisociales y la de edificar la moral pública.

En este  contexto surge la figura y sobre todo la obra de Clementina Suárez que irrumpe y se contrapone a esa moral puritana y patriarcal.  Clementina Suarez recitaba en el Teatro Nacional con vestidos que insinúan la figura de la desnudez, impropia para una mujer de la época y sobre todo, elemento que rompe con el control social.

Como sostiene Janet Gold, Clementina incursiona “en la histórica empresa para la mujer de posesionarse de su cuerpo y de su inteligencia y de ganar la libertad e independencia que le eran negadas a su género” (Gold, J. El retrato).

Obra


  • Poesía: Corazón sangrante (1930).
  • De mis sábados, el último (1931).
  • Iniciales (libro que contiene poemas de Lamberto Alemán, Martín Paz y Emilio Cisneros, 1931).
  • Los templos de fuego (1934).
  • Engranajes (poemitas en prosa y verso, 1935).
  • Veleros (1937).
  • De la disolución a la esperanza (1944).
  • Creciendo con la hierba (1957).
  • Canto a la encontrada patria y a su héroe (1958).
  • El poeta y sus señales (antología, 1969).
  • Clementina Suárez (selección de textos, comentarios y pinturas, 1969).
  • Antología poética (1984).
  • Con mis versos saludo a las nuevas generaciones (antología, 1988).
  • La estadounidense Janeth Gold ha escrito dos libros acerca de su vida y obra: Clementina Suarez: su lugar en la galería de mujeres extraordinarias (1990)
  • Retrato en el espejo. Una biografía de Clementina Suárez (2001), ambos publicados por Editorial Guaymuras.

Poemas feministas de Clementina Suárez


La habitante

Nárrome en días y noches
como si yo misma escuchara mi voz
o ella remota viniera a mí
escapada del círculo de su eco.
Duele su grito ahogado en el desesperado
/pecho
golpeado y desgarrado por amar la
/belleza
y querer por siempre
escribir su nombre en el aire,
como si solamente yo fuera la habitante
de mi desolado mundo.

Esta declaración de pertenencia a un yocolectivo, en donde exalta, su persona como único habitante de su mundo interior.

Yo sé que atrás se quedará mi rostro
pero que mi voz estará siempre en el alba,
que no hay tumba para la férvida palabra
y mucho menos para el canto que va de boca en boca.
Clementina Suárez

Comentarios


El historiador Ramón Oquelí: se refirió en 1966 a Clementina:

«Como una figura femenina que ha simbolizado siempre la inconformidad, el no uncirce a los carros de triunfos momentáneos, el no saber venderse, el de hacer surgir en la pobreza y casi como un milagro, la dignidad»

Doctor José Roberto Baca Fuentes:
«el valor auténtico de la poesía de Clementina Suárez reside en la sencillez de su palabra y en su convicción feminista en la publicación «templo de fuego», en donde dignifica su condición como mujer y asciende a un nivel de madurez»

El escritor y maestro universitario Livio Ramírez,” la describe como una constructora de identidad vigente en el presente y también de las generaciones futuras, por lo que la llamó una mujer “transgeneracional”

Análisis de la obra


A continuación se presenta un breve análisis de algunos poemas más representativos, de Clementina Suárez, tomado del libro colección de poesía completa de Clementina Suárez,recopilado por María Eugenia Ramos, aunque a decir verdad todos los escritos de Clementina Suárez tienen algo muy importante que comunicarnos, respecto a su personalidad, su forma de pensar y de ser, su amor por la patria, etc.

 

Combate

Yo soy un poeta,

un ejército de poetas.

Y hoy quiero escribir un poema,

un poema silbatos, un poema fusiles

para pegarlos en las puertas,

en las celdas de las prisiones,

En los muros de las escuelas

Hoy quiero construir y destruir,

Levantar en andamios la esperanza.

Despertar al niño,

arcángel de las espadas, ser relámpago, trueno,

con estatura de héroe

para talar, arrasar,

las podridas raíces de mi pueblo.

Estructura del poema


El poema combate, consta de tres estrofas

La primera con siete versos y la segunda con dos versos y la última con cinco versos.

No tiene métrica, ni ritmo, hay una variedad en el número de las sílabas.

En cuanto al contenido, el poema combate se refiere a sí misma como la poeta combativa, rompiendo con el papel de musa asignado de forma simbólica y tradicional a las mujeres, ella se edifica como la protagonista de su propia historia y además de la historia de su pueblo, en la que ella se representa.

Utilización de figuras literarias:

Antítesis

construir y destruir…”

 

Hipérbole

“un ejército de poetas”.

 “ser relámpago, trueno,

con estatura de héroe”

 

Personificación

“Levantar en andamios la esperanza”

 “un poema silbatos”

 “un poema fusiles”

 

Debemos entonces rescatar a esa Clementina como una precursora feminista, desde su ser combativo y rebelde, expresada en una obra poética de calidad que la convierte en una de las mejores escritoras de Honduras.

Su obra también se sostiene en la ruptura de la moralidad, creando una nueva moral donde las mujeres son sujetas de gozo, dueñas de su cuerpo y de su sexualidad, como lo demuestra el poema Sexo, de su libro Templos de fuego de 1931:

Sexo,

encarnada rosa,

flor de lujuria

por donde salta mi juventud…

Lirio encendido

en el altar de fuego

de roja estancia …

Desgarrado fuiste

por su loca furia

en aquella tarde…

En que la divina flor

de vida y amor,

en ofrenda a su amor yo di.

Pero yo te bendigo

gruta maravillosa

porque la vida me diste

Y porque en esa flor estropeada

una nueva vida

yo también di…

Clementina confronta entonces los tabúes sexuales proyectando una racionalidad que proviene de su cuerpo, de lo físico, proponiendo entonces una nueva intelectualidad que tiene que ver con la propuesta feminista (aunque la propia Clementina no se reconozca como tal) de la sexualidad como propuesta estética que parte de lo personal es político y además público.

Estructura del poema


Es un verso libre, consta de 19 versos, en cuanto a la métrica los versos oscilan entre 6 y 7 sílabas, no tiene rima ni ritmo definido.

En cuanto al contenido: en este poemaconfronta los tabúes sexuales proyectando una racionalidad que proviene de su cuerpo, de lo físico, proponiendo entonces una nueva intelectualidad que tiene que ver con la propuesta feminista, llama entonces a las mujeres a ser más atrevidas a dejar esas costumbres puritanas de esa época y ser libres y no esclavas, a hacerse notar en medio de la sociedad machista en donde la mujer parecía estar marginada en todos los planos y Clementina rompe con todo esto, consiguiendo así la crítica de la sociedad.

 Figuras literarias


Metáfora:

“…altar de fuego”

“flor de lujuria”

“…divina flor de vida y amor”

Personificación:

“loca furia”

“…salta mi juventud”

Epíteto:

“encarnada rosa”

“…roja estancia”

“Lirio encendido”

“…divina flor”.

En su obra Corazón Sangrante:


Aquí nos encontramos con un libro de romántico título como lo apunta Helen Umaña en su libro La Palabra Iluminada, en el cual podemos encontrar como tema principal el amor pero un amor doloroso en contraste con la pasión del Yo poético, el desamor del sujeto que centraliza la existencia, casi todos los textos tratan de desamor, dolor; en” Por Los Viejos Caminos” la metáfora traduce el angustioso existir:

“largos caminos, blancos, negros, duros

Cubiertos de espinas y de hiedras

De arenas blancas y de finas piedras.

Que camino tan largo el que voy…”

En “el Ruego” Clementina pregona la existencia que tiene de sí:

“Yo no soy como la rama

De la encina, que siempre está tranquila”.

Hace mención a mujeres a las cuales admira: Teresa (¿Santa Teresa de Jesús?). Madame Curie, Ida Rubinstein… y plantea la idea de sacralización del cuerpo:

“Ya no quiero ir por la ruta…

desvistiendo mi cuerpo ante los hombres

Para infundir un credo diferente”.

De la desilusión a la esperanza:


De la desilusión a la esperanza, marca la entrada de Clementina Suárez a la madurez poética, supera el posmodernismo e imprime un viaje a la poesía hondureña, enrumbándola a las formas de vanguardia, la autora utiliza ya palabras de una manera personal; lo despoja de su significado cotidiano o generalizado (en el que se constriñe en el diccionario o en reiteradas codificaciones que necesariamente se desgastan) y las marca con su propia impronta. Los versos como se impuso en la poesía moderna a partir de Baudelaire se toman ambiguos, polivalentes, cargados de significaciones, enriquecidos en su capacidad de decir.

De Mis Sábados el último:


En Honduras, la lección ya había dado Juan Ramón Molina y Froilán Turcios. Y antes que ellos, Rubén Darío: la prosa puede revestirse de calidad poética. Con un ritmo bien manejado y mediante la orfebrería del vocablo, la poesía no tiene por qué depender de la métrica y a la rima. Hallazgo,que Coroliano, trasformó la mecánica de escribir la prosa en lengua española. Siguiendo el ejemplo de mis sábados el último prescinde del verso Como medio expresivo. Sus quince textos -de brevedad extrema- esbozan una historia cuyo tema es el amor: un fragmento de vida atrapado en modulaciones de una voz que no solo está en deuda con la estética posmodernista. Evidencia una mirada que vislumbra nuevos derroteros formales.

En la composición que da título al libro, la voz narrativa, en primera persona del singular, rememora el fin de una relación amorosa. Con desencanto pero imbuida de respeto hacia si misma.

“En días rojos” Clementina obvia la racionalidad cuando otros poetas contemporáneos todavía escriben del modo romántico o modernista, que en esencia, sigue un papel mimético, ella le da el color un papel expresivo, eminentemente simbólico y se atreve a escribir:

“(…) hay días que hasta el verde de las praderas forman un lienzo rojo. Yo quisiera en estos día cubrirme con este lienzo, que debe ser de pétalos muy rojos o de labios que sangran…”[1]

La poeta Clementina Suárez, tampoco fue inmune al encanto del relato. “el Diamante” es un breve trabajo de intención didáctica:

Un hombre encuentra un gran diamante; con avaricia y orgullo, se imagina acceder, gracias a él, a la aristocracia de dólar; pero la piedra, en su centro, guardaba tal cantidad de carbón, que solo se tallaron unos cuantos diamantes de escaso valor. Termina el texto con una moraleja:

¡Ha¡ ¡ cuántos en la vida se dan el valor de un diamante sin saber que en el fondo está de mísero carbón.[2]

En “Una noche”. La narradora evoca una noche alumbrada por la mágica luz de la luna que hizo ver a un dominó, a un faquir y a un indio bárbaro que envenenaba flechas con el fluido de sus ojos.

“ un rayo de luna me llevó en sus alas esta noche alegre, en esta noche loca, en esta noche de carnaval , a dejarme en un rincón abierto entre la muchedumbre, desde cuya penumbra habría de escuchar el cascabeleo de las risas y varía volar las serpentinas en su multicoloracion deslumbrante.[3]

En el breve texto encontramos la exultación gozosa de vivir, que, posteriormente caracterizará la poesía de la escritora.[4]

Aporte a la Identidad Nacional


Clementina, no cabe duda, vivió a la altura de su tiempo y, guste o no, su vida y su obra forman parte esencial de nuestra identidad,Clementina tenía una visión de los caminos para una edificación igualitaria. Por su sinceridad y humildad, por esa forma tan franca de decir lo que pensaba, ella ocupa en la historia de la literatura de nuestro país un lugar muy importante entre los mejores de su época.

“Clementina Suárez (Premio Nacional de Literatura 1970) es una de las figuras más representativas de la poesía hondureña del siglo XX, tanto por la trascendencia y significado de su obra misma, como por lo sostenido de su producción, que inicia en 1930 y no termina sino hasta tres años antes de morir asesinada en circunstancias aún no esclarecidas, en diciembre de 1991; es decir, abarca seis décadas de la historia literaria y social del país.
A la importancia de su obra literaria se aúna su personalidad multifacética y compleja, tan rica e intensa, que cualquier intento de análisis conlleva el riesgo de juzgarla sólo parcialmente. Por su carácter rebelde e iconoclasta, es posible considerar a Clementina Suárez sólo desde la perspectiva de la ruptura por sí misma, como reafirmación del “yo”, en abierto desafío de los convencionalismos sociales; pero la verdadera trascendencia de su legado sólo puede comprenderse en la totalidad de una acción creadora y vital”. Estudiosos y protagonistas de la historia de la literatura hondureña han coincidido en el reconocimiento de la unicidad entre trayectoria vital y obra en Clementina Suárez. Así lo apunta, por ejemplo, el poeta Rigoberto Paredes: “Vida y obra han crecido trenzadas, coyuntadas por la firme y fecunda pasión de existir,
de perdurar. (…) Desconocer su nombre (…) sería como privar a nuestras letras y, por qué no decirlo, a un período significativo de la actual formación cultural hondureña, de una voz, de una actitud con caracteres fundacionales.
Vida y obra se erigen, por tanto, en hitos precursores de una forma de hacer, de una manera de ser iconoclastas, eclusivas, sin duda necesarias para potenciar todo proceso de transformación material y espiritual”.

“Clementina Suárez (Premio Nacionalde Literatura 1970) es una de las figuras más representativas de la poesía hondureña delsiglo XX, tanto por la trascendencia y significadode su obra misma, como por lo sostenidode su producción, que inicia en 1930 y no termina sino hasta tres años antes de morirasesinada en circunstancias aún no esclarecidas, en diciembre de 1991; es decir, abarcaseis décadas de la historia literaria y social del país.
A la importancia de su obra literaria se aúnasu personalidad multifacética y compleja, tan rica e intensa, que cualquier intento de análisisconlleva el riesgo de juzgarla sólo parcialmente.
Por su carácter rebelde e iconoclasta,es posible considerar a Clementina Suárez sólo desde la perspectiva de la ruptura por sí misma,como reafirmación del “yo”, en abierto desafío de los convencionalismos sociales;pero la verdadera trascendencia de su legado sólo puede comprenderse en la totalidad deuna acción creadora y vital”.
Estudiosos y protagonistas de la historia de laliteratura hondureña han coincidido en el
reconocimiento de la unicidad entre trayectoriavital y obra en Clementina Suárez. Así lo
apunta, por ejemplo, el poeta Rigoberto Paredes:

“Vida y obra han crecido trenzadas, acoyuntadas por la firme y fecunda pasión de existir, de perdurar. (…) Desconocer su nombre (…) sería como privar a nuestras letras y, por qué no decirlo, a un período significativo de la actual formación cultural hondureña, de una voz, de una actitud con caracteres fundacionales.
Vida y obra se erigen, por tanto, en hitos precursores de una forma de hacer, de una manera de ser iconoclastas, eclosivas, sin duda necesarias para potenciar todo proceso de transformación material y espiritual”.[5]

Valoración personal


Clementina Suárez, escritora esplendida en todo el sentido de la palabra, leerla es transportarse hasta lo más recóndito de la esencia del ser humano, esa imagen que dejan sus poemas, llegan hasta el fondo del alma, aunque perteneció a la vanguardia, no se puede negar esa influencia romántica que por fuerza se reconoce en sus poemas, como mujer aportó mucho, al creerse ella de igual condición que un hombre, porque para Clementina no había diferencia de género, lo mismo valía un hombre que una mujer, ella detestaba el menosprecio al sexo femenino, de ahí es que se le considera como una mujer feminista, al oponerse a los tabúes y a la represión de la mujer. Llamando así a la libertad de la mujer, a atreverse a hacer más allá de lo permitido en su tiempo.

También, admirable por ser una mujer revolucionaria, sincera, sin complicaciones para decir lo que pensaba, en sus poemas también encontramos esta característica de Clementina, en su constante reclamo por ver la patria libre, en el amor que ella también le profesaba y lo daba a conocer aunque a muchos no les gustara su forma de ser.

Así era esta ilustre intelectual, que pese a su muerte tan cruel, no ha dejado de vivir, a través de sus escritos, en el presente y futuro de nuestra literatura.


Bibliografía


Ramos M. Eugenia (2012). Poesía colección completa. Ciudad universitaria Tegucigalpa M.D.C.

Umaña Helen (2006). La Palabra Iluminada, El discurso poético en Honduras, Ciudad Universitaria, edición Letra Negra.

 Umaña Helen.(1999) Panorama Crítico del Cuento Hondureño, ciudad universitaria, editorial Letra Negra.

 Gold Janeth, estudios culturales y Literatura, traducción y edición Ixbalam Editores.

  1. Suárez. “El Diamante”, Ar, No, 32, 30 septiembre de 1926, p.677.

 Suárez. ”Una noche” Ar, No.41, 1 de mayo de 1927,p.826.

Revista de la universidad.

http://mely-clementinasuarez.blogspot.com/

http://www.cervantesvirtual.com/…/751f2575-d248-442b-ad3c-6fdac54ed4a2….

https://estudiosdelamujer.wordpress.com/…/clementinasuarez-feminista-..

http://conexihon.hn/site/noticia/cultura/clementina-su%C3%A1rez-feminista-y-revolucionaria

hondurasescribe.blogspot.com/2010/03/clementinasuarez.html

http://www.guaymuras.hn/autores/Clementina_Suarez

[1] Umaña Helen (2006). La Palabra Iluminada, El discurso poético en Honduras, Ciudad Universitaria, edición Letra Negra.

[2]C. Suárez. “El Diamante”, Ar, No, 32, 30 septiembre de 1926, p.677.

 [3] C. Suárez. ”Una noche” Ar, No.41, 1 de mayo de 1927,p.826.

[4]Umaña Helen.(1999)panorama crítico del cuento hondureño, ciudad universitaria, editorial Letra Negra.

[5]http://mely-clementinasuarez.blogspot.com/

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