Carlos F. Gutiérrez

Biografía

Carlos F. Gutiérrez nació en Tegucigalpa en 1861 y murió en la misma ciudad el 1 de julio de 1899.

Poeta y novelista. Su novela Angelina fue motivo de una abierta y despiadada crítica al someterla el autor a la valoración literaria del poeta José Antonio Domínguez y del periodista Manuel Sabino López. Otra polémica de esta novela, escrita en 1844, bajo el seudónimo de Mariano Membreño, es que para algunos es la primera novela romántica escrita en Honduras y no Adriana y Margarita de Lucila Gamero de Medina.

Al morir a los 38 años de edad, tenía el grado de Teniente Coronel.

Obras:

  • Poesía: Piedras Falsas (1899)
  • Novela: Angelina (1898)

Argumento de Angelina

Trata sobre la vida de Julián y Angelina, ambos adoptados por la misma familia, pasan su niñez tranquila, Angelina es una niña que con el paso del tiempo se convierte en una bella mujer, Julián es un niño feo con discapacidad física crece y empieza a enamorarse de Angelina, pero ella se enamora de Felipe y contraen matrimonio se van del campo para vivir en la ciudad, mientras Julián se queda en el campo lamentado la partida de la mujer que ama, Felipe y Angelina regresan al campo por asuntos de la finca de los padres de su esposo, dando aviso a sus familiares que están de regreso, Julián comienza a maquinar en su mente la venganza contra Felipe y Angelina, un día Felipe se va de la finca en ese instante Julián en día lluvioso aprovecha el momento de secuestrar a Angelina frente a los trabajadores comenzando un persecución, pero imposible ya que la tormenta les impide avanzar hacia ellos, mientras Julián mantiene a Angelina en una cueva aprovechándose de ella, luego pasada la tormenta van caminando hasta llegar a la altura de un monte y él se aleja de ella para recoger unos frutos, luego Angelina recobra su lucidez sintiéndose mal porque Julián le arrebata su pudor de mujer honrada corre y Julián va tras ella, pero llega tarde ya que Angelina salta el acantilado muriendo en el acto, dejando a Felipe triste por su muerte y a Julián loco.

Análisis de la obra

Angelina es tachada como la primera obra romántica en el país en donde la heroína de la historia pierde la vida de manera trágica a causa de los eventos que padeció al lado de la persona que no esperaba que hiciera algo en su contra, pero desafortunadamente el destino se empeña en mostrar la peor cara de las personas que se consideraban amistades de la infancia y se convierten en la peor pesadilla de la que nunca se despertará y como escapatoria de esta cruda realidad es el suicidio para olvidar los suceso acontecidos con anterioridad, para luego dejar a un hombre que estaba felizmente casado con ella triste por su muerte y a un obsesionado loco por haber visto lo que realizaba frente a sus propios ojos; también es una obra que muestra la naturaleza por medio de los sentimientos de los demás, la felicidad como un día hermoso lleno de fulgor y la tristeza en un día tormentoso y donde la lluvia hace acto de presencia, se puede marcar como una obra romántica en donde el amor no correspondido llegó a las peores consecuencias.

Identidad Nacional

El autor de esta obra marca este concepto por medio de los paisajes y las formas de convivencia de los aldeanos, naturaleza de campo aquello que refleja tranquilidad y pureza, luego pasa a otra imagen la cuidad el ajetreo del día a día y el ir y venir de las personas, es una muestra de cómo Gutiérrez nos muestra las dos caras de la naturaleza, también las tradiciones del pueblo en donde celebran la boda con músicos locales una referencia para apreciar lo nuestro y que hay talento en nuestro país, tradiciones mostrando la celebración de la boda en donde todos y todas se reúnen para festejar al lado de los recién casados, algo que siempre está presente en los pueblos de Honduras una tradición que no muere a pesar del tiempo, los personajes humildes y sencillos mostrando de cómo son en nuestra realidad aquellos personas de características asemejadas a la gente del país, amables, sinceros, respetuosos y atentos algo característico en dichos aldeanos de Honduras, con esto nos muestra Carlos F. Gutiérrez su identificación con el país y considerando como algo crucial para su obra.

Contexto Histórico

Romanticismo y la Reforma Liberal

El proyecto que tenía Francisco Morazán de impulsar el desarrollo económico y político de los países centroamericanos se hace realidad con la llegada al poder de la burguesía nacional, bajo el mandato de Marco Aurelio Soto y Ramón Rosa; el primero como presidente de la república y el segundo como su ministro, en la década de 1980. Frente a esta situación responden los poetas, cuyos grandes ideales chocan fuertemente con la realidad materialista, chata y mezquina, que va a desembocar el tema de la muerte, e incluso en la idea del suicidio. La lista de poetas que se suicidaron puede resultar larga, pero entre ellos se puede mencionar los siguiente: Manuel Molina Vijil (muerto a los 29 años), José Antonio Domínguez (a los 34 años), Félix A. Tejeda (a los 30 años) y Jesús Torres Colindres.

En cuanto a la intertextualidad, ni la poesía romántica inglesa, ni alemana llamaron la atención de los poetas hondureños; de modo que las relaciones fueron más estrechas con el romanticismo español, sobre todo con el Duque de Rivas y Espronceda. Hay que destacar el hecho de que aparecen algunas poetistas, entre las que cabe citar a Fausta Ferrera y Josefa Carrasco; esta última, la más notable, tiene huellas de Rosalía de Castro.

El poeta romántico por excelencia

El más notable de los poetas románticos hondureños es, sin lugar a dudas, José Antonio Domínguez (1869 – 1903), quien dejó algunos libros inéditos, entre los cuales figuran “Flores de un día (1889) y Últimos versos (1902).” Su orientación poética es múltiple, pues va desde lo más puramente sentimental hasta el compromiso ético de todo poeta. En “La musa heroica”, Domínguez retoma una orientación de los poetas intelectuales del departamento de Olancho. Escribió un extenso Himno a la Materia, con influencias del materialismo francés del siglo XVIII, e incursionó en algunas novedades propias del modernismo, como empleo del endecasílabo dactílico, el dodecasílabo formado por un heptasílabo y un pentasílabo y el uso de hexámetros.

La novela romántica

En el campo de la narrativa aparece “Angelina” (1898), obra de Carlos F. Gutiérrez (1861 – 1899), considerada por algunos autores como la primera novela hondureña. Sin embargo, está no reúne las características que exige el género y sí las que corresponden a lo que los franceses llaman nouvelle y que en español podría denominarse relato (a pesar de la incomodidad que implica la palabra). Lo mismo ocurre con algunas protonovelas latinoamericanas de la primera mitad del siglo XIX.

Honduras en el siglo XIX

En 1821, vísperas de la independencia, las Cortes españolas erigieron la Provincia de Honduras, que en agosto de ese año instaló su propia Diputación Provincial, con sede en Comayagua. La noticia de que Guatemala había proclamado la separación de España el 15 de septiembre de 1821, la Diputación Provincial de Comayagua proclamó la independencia de Honduras de la Monarquía española el 28 de septiembre de 1821. El 5 de enero de 1822, Honduras pasó a formar parte del imperio mexicano de Agustín de Iturbide, esta anexión finalizó el primero de julio de 1823 con la formación de la República Federal de Centroamérica, durando la anexión a México un año con seis meses.

Desde 1824 a 1929 Honduras fue gobernada por dos partidos políticos principales, los conservadores y los liberales, era bastante común que al ganar un partido político expulsaran al partido político opositor y que se dieran guerras para expulsar al partido político rival del poder.

Entre las figuras más relevantes de la historia centroamericana de la época federal figuraron los hondureños: José Cecilio del Valle, redactor del Acta de Independencia suscrita el 15 de septiembre de 1821 y Francisco Morazán, Jefe de Estado de Honduras en 1827, Presidente federal de Centro América 1830 a 1834 y de 1835 a 1839, cuya figura encarna el ideal unionista centroamericano.

El primer jefe del estado de Honduras fue el abogado Dionisio de Herrera que gobernó desde 1824 hasta 1827, cuando el presidente de la federación centroamericana (con sede en Guatemala) José Arce envió al coronel Justo Milla a derrocar a Dionisio de Herrera con 200 hombres, el mismo año Francisco Morazán formó un grupo armado en León, Nicaragua, el 11 de noviembre de 1827 las tropas del General Morazán derrotaron a las del Coronel Justo Milla en Sabana Grande durante la “Batalla de la Trinidad”, el 27 de noviembre de 1827 se restableció la normalidad (interrumpida por nueve meses) durante los años 1827 a 1828 fue presidente el General Francisco Morazán, e introdujo la primera imprenta al país, en 1828 fue presidente Diego Vigil.

En los años 1829 a 1830 fue presidente nuevamente el General Francisco Morazán, en 1831 el General Francisco Morazán fundó en Tegucigalpa la primera Escuela Militar bajo la dirección del coronel colombiano don Narciso Benítez, de donde egresaron varias figuras como los generales Francisco Ferrera, José Santos Guardiola y José María Medina quienes serían futuros presidentes de Honduras.

Honduras se separó de la Federación centroamericana en octubre de 1838 y se convirtió en Estado soberano e independiente. Sin embargo, en los decenios de 1840 y 1850 participó en varias conferencias unionistas centroamericanas, que no dieron resultado, tales como la Confederación de Centroamérica (1842-1845), el pacto de Guatemala (1842), la Dieta de Sonsonate (1846), la Dieta de Nacaome (1847) y la Representación Nacional de Centroamérica (1849-1852). Posteriormente adoptó el título de República de Honduras.

En 1860 llegó a Trujillo el Filibustero estadounidense (ex-presidente de Nicaragua) William Walker influenciado por la doctrina Monroe («américa para los americanos»), luego de su derrota en Nicaragua, tras desviarse de su objetivo inicial que eran las Islas de la Bahía y la mosquitia, en aquel tiempo pertenecientes a Gran Bretaña, se atrinchero en la Fortaleza de San Fernando en Omoa y fue fusilado en Trujillo el 12 de septiembre de 1860, durante el periodo presidencial del General José Santos Guardiola quien dos años más tardé murió asesinado antes de terminar su periodo presidencial.

En 1876 arribó al poder Marco Aurelio Soto, y puso en marcha las reformas liberales en el país. Estas reformas de tipo administrativo, político, económico y social, intentaron darle un giro de 90 grados a la situación desastrosa que vivía Honduras. Soto logró mejorar las vías de comunicación y el servicio de correo. Construyó algunos tramos del ferrocarril, el sistema telegráfico y puso en marcha un programa educativo sin precedentes en el país. A pesar de los avances logrados durante la administración Soto, Honduras volvió a caer de nuevo en la inestabilidad social, al no contar con productos bases como el café o el tabaco en qué forjar una economía estable. Durante este régimen de gobierno se sientan las bases para el desarrollo de una economía de enclave de la cual no nos separaríamos por sus efectos sobre toda la estructura de la vida política, económica, social y cultural sobre el país.

Durante la segunda mitad del siglo XIX Honduras continuó participando en los intentos diplomáticos por restablecer la unidad política centroamericana, como las conferencias unionistas centroamericanas de La Unión (1872) y de Guatemala (1876), la intentona militar del Presidente guatemalteco Justo Rufino Barrios (1885), los congresos de Guatemala (1887), San José (1888-1889) y San Salvador (1889) y la reunión presidencial de Amapala (1895), en la que se firmó un pacto para crear la República Mayor de Centroamérica, a la cual perteneció Honduras de 1896 a 1898. El 1 de noviembre de 1898, la República Mayor cambió su nombre por el de Estados Unidos de Centroamérica, pero éstos se disolvieron el 30 de noviembre y Honduras reasumió su soberanía.

La Reforma Liberal

Esta fue la consigna que enarbolaron Marco Aurelio Soto y Ramón Rosa al inaugurar su gobierno en Amapala, en Agosto de 1876. Eran hombres jóvenes, de escasos treinta años, pero que ya habían probado su valía al servicio del gobierno reformista de Guatemala.

Traían fuerte apoyo y, precisamente en Amapala, fueron acompañados por los Presidentes de Guatemala, El Salvador y Costa Rica. No habían participado en los conflictos hondureños internos, eran hombres nuevos y esto les granjeó el respaldo de sus conciudadanos para implantar la ansiada paz.

Se venía de un período aciago y las circunstancias se habían deteriorado a partir del asesinato del Presidente Guardiola, en 1862. La revolución liberal guatemalteca de 1871 aceleró las contiendas pues muchos políticos y militares pugnaban por ser los escogidos para realizar un movimiento paralelo en Honduras. Hubo momentos en los que hasta cuatro presidentes simultáneos pretendían mandar en el país. En 1874 la capital, Comayagua, fue sometida a un sitio devastador.

Soto y Rosa se presentaron, por propia definición, como una nueva era y fueron acogidos con general beneplácito. Pero, asímismo, decidieron implantar el orden y eliminar los vestigios del revoltoso pasado.

En Febrero de 1878, tras un juicio militar por conspiración, fue fusilado en Santa Rosa el general José María Medina. Pareja suerte corrió poco después el notorio insurrecto Calixto Vázquez, el indio, apodado “corta cabezas”.

Sobre Medina hicieron recaer los gobernantes reformistas todos los males del pasado. En realidad, durante su gobierno se habían dictado leyes que anunciaban la reforma; el mismo malhadado proyecto del ferrocarril era una apuesta a favor del progreso y el dirigente reformista guatemalteco, Justo Rufino Barrios, firmó un convenio con Medina creyendo que podía convertirse en el reformador de Honduras.

Pero, por la otra parte, un negativo halo de violencia parecía acompañar siempre a este caudillo graciano que terminó sus ejecutorias en el paredón de los fusilados para refrendar que el Orden se había hecho presente en el país.

El Progreso, a su vez, dijo también presente con una obra concreta: el telégrafo. El tendido de líneas telegráficas pronto alcanzó múltiples rincones por todos los rumbos de la nación.

Desde entonces hasta 1950 el telégrafo fue el medio más popular para comunicar entre sí a los apartados pueblos de Honduras. Ramón Rosa fue de la opinión que más hacía por el bien de la patria el modesto pero imprescindible telegrafista, que el togado Bachiller en filosofía.

La revolución Morazanista

Ya en el poder, Morazán y sus seguidores iniciaron la implementación de una serie de reformas a nivel continental con el fin de modernizar a la sociedad y la economía, en concordancia con las corrientes liberales de la época.

Así para restablecer el orden constitucional, fueron restauradas las autoridades estatales guatemaltecas depuestas por Arce.

En lo relativo a las relaciones Estado – Iglesia, se suprimieron las órdenes monásticas masculinas, salvo los betlemitas; se alentó a las monjas a que se secularizaran y se suspendió el reclutamiento en los conventos, al prohibir los futuros votos. El Congreso Federal decretó que las órdenes religiosas ya no recibieran o reconocieran en la República. Algunos clérigos, incluyendo el arzobispo español Casaus y Torres, fueron deportados, como Arce y el ex jefe de Estado de Guatemala, Mariano de Aycinena. Se abolió el fuero eclesiástico, que eximía a los religiosos de la jurisdicción y la competencia de los tribunales civiles, y les otorgaba la facultad de tener sus cortes para juzgar a sus miembros: estos derechos especiales, corporativos, chocaban abiertamente con la concepción jurídica liberal de igualdad ante la ley.

Honduras fue más allá, al decretar, en mayo de 1830, que los sacerdotes seglares podían casarse y sus hijos heredar. Si bien esta ley fue revocada en 1831, la parte relacionada con la herencia fue vuelta a promulgar en 1933.

Se abolió el artículo n° 11 de la Constitución Federal, que establecía la religión católica como la únicamente oficialmente permitida y bajo la tutela de la República, y se decretó la libertad de cultos, garantizando la protección a todas las restantes. La mayoría de estados prohibieron el diezmo (contribución cobrada para el sustento de la Iglesia, que representaba la décima parte de la producción agrícola de cada parroquia).

Política Educativa

Otro objetivo liberal fue impulsar la educación, separándola del control eclesiástico y colocándola bajo el apoyo y protección del Estado. Se buscó la alfabetización masiva, y se implementó el derecho a la educación laica y gratuita.

Valoración personal

Angelina; esta obra “Desde su inicio… paga tributo a la tipología romántica… Carlos F. Gutiérrez se sirve del elemento “naturaleza” en su composición para contrastar presente y pasado… forma violento contraste entre naturaleza propiamente dicha y la naturaleza humana… Angelina responde más bien a una especie de escritura fluida… es una pequeña narración, solamente… es toda impulso, un manejo de impulsos hechos letras, representa la infancia de nuestras letras.” También se ha dicho de esta obra que “Como todas las novelas hispanoamericanas de su tiempo, la acción de Angelina discurre en el ámbito rural, en el marco de una naturaleza exuberante, dominadora. Sus páginas conseguidas a través de un lenguaje directo se encuentran transitadas por una explosiva urgencia erótica que escapa al control del auto…” Mario Argueta.

Conclusiones

  • La obra de Carlos F. Gutiérrez es marcada como la primera obra romántica de Honduras.
  • Angelina una obra que muestra el final trágico de la protagonista a causa de muchos eventos desafortunados que llega a padecer.
  • Gutiérrez tiene un culto por la naturaleza concebida como un ámbito grandioso e incontaminado, que genera goces puros y sencillos.
  • Los temas que presenta como principal son el amor desdichado y temas secundarios con la muerte, la locura, la soledad, los celos y la honra.
  • Las oposiciones abundan en la obra de Gutiérrez como ser campo – cuidad e incluso en los personajes la belleza – fealdad.

Bibliografía

  • Argueta, Mario. Diccionario de Escritores Hondureños. 4ª. Edición, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, M.D.C., Honduras, C.A., octubre, 2004.
  • González, José. Diccionario de Literatos Hondureños. 4ª edición, Tegucigalpa, 2010.
  • Enciclopedia Temática Lexus.
  • Enciclopedia de Honduras.
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